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La falacia del contrato
nuclear con Australia La falacia del contrato nuclear con Australia Por Antonio Miglianelli y Alejandro Yanniello (*) El Dr. Tomás Buch, es Gerente de las relaciones públicas con la comunidad del Invap. Nobleza obliga, su cargo le exige que diga lo que dijo acerca del contrato entre la CNEA y el Gobierno de Australia. En este sentido, está atravesado por la subjetividad y el contexto en que se desenvuelve, donde está incluido –también -la opción de la información errónea brindada a la comunidad como lo ha hecho en esta ocasión donde le contesta a la Senadora por Neuquén Luz Sapag, acerca de su oposición al contrato nuclear con Australia. La primera falacia es minimizar el riesgo que la Argentina se convierta en basurero nuclear del primer mundo. El Dr.Buch sabe que esto no es así y lo traslada peligrosamente a la comunidad. Esto Freud lo denomina “renegación”: niego que niego que estoy negando. Durante el gobierno dictatorial de Videla, tuvimos que trabajar y mucho para evitar que en la localidad de Gastre, Chubut, se instalara el primer basurero (repositorio) nuclear de todo el mundo. Durante el Menemismo se intentó volver con el tema., y esto es precisamente por el colonialismo no mental como el Dr. Buch señala, sino material, concreto, al que estamos sujetos los países periféricos. Ser avanzados en energía nuclear no nos da independencia económica, toda vez que gracias a quienes gobernaron entre 1989 y 2001, la industria, los alimentos, las comunicaciones, las rutas carreteras, está en manos de grupos de poder extranjeros. Esto es colonia. La soberanía no pasa por tener excelentes técnicos como los tiene el Invap, sino por la decisión autónoma de un país de fijar las reglas de juego y no que se las impongan otros. Y no es que los ecologistas y ambientalistas seamos las máquinas de impedir con relación al desarrollo, muy por el contrario, queremos más y mejor desarrollo, pero con calidad de vida; no que el fin justifica los medios. Omitir información es una manera de desinformar y mentir y el Dr.Buch omite destacar los cientos de accidentes nucleares a toda escala desde los inicios de la era nuclear y que en muchos países se ha procedido al cierre de centrales nucleares por el riesgo que estas implican. La excelencia no es nada si esto conlleva la hipoteca de millones de ciudadanos entre 2.000 y 20.000 años como mínimo, por la permanencia activa de los residuos contaminantes que hasta al presente, la ciencia no ha podido neutralizar. Aparta nuevamente y quiere ignorar los procesos históricos de las organizaciones en nuestro país – no siempre virtuosas - por el respaldo que le brindan las Academias que menciona al contrato con Australia. Sabemos que estas no siempre han procedido honestamente; valdría la pena revisar el rol de las mencionadas en el desarrollo de la Enfermedad de Chagas y las experiencias del Dr. Salvador Mazza, o cuando se permitió en los 80 el ingreso de un virus a la zona de Azul (provincia de Buenos Aires), en una valija diplomática para experimentar con ganado vacuno que casi provoca una tragedia ganadera. Quizás ocurra que la opinión pública cada vez cree menos en el cientificismo y en grupos de iluminados que engrandecerán al Estado Nacional. Acaso no sea hoy suficiente la palabra calificada de la Autoridad Regulatoria Nuclear mientras está siendo denunciada por el perito que entiende en la causa por falsear datos en el escándalo de Ezeiza. Cuestiona al constitucionalista que dictamina la anticonstitucionalidad del Acuerdo con Australia porque su ONG se opone a todo lo nuclear. Débil argumento para descalificar al Dr. Sabsay. Posiblemente lo pudo haber utilizado el ex presidente Menem cuando El Dr. Sabsay se expidió en su dictamen por la no re-reelección. El ambientalismo es más sesgado contra la energía nuclear que hacia otros contaminantes. ¿Quién pudiera medirlo? Pero esta tendencia que denota una conducta, por más que fuera certera, no invalida el cuestionamiento que se realiza de tal actividad. Quizás ello sólo denote la intención del Dr. Buch de criticar al ecologismo más que a sus razones. Los Constitucionalistas no querían el ingreso de residuos radiactivos y el 84% de la población tampoco. El Dr.Buch está interesado en realizar un "Excelente Negocio", como reza el título de su nota. En su editorial menciona un cierto "insulto a los científicos"; ; acaso uno podría preguntarse si el tal insulto no se originará en el manejo impune de una cúpula política nuclear que realiza acuerdos y desayunos con ministros compartiendo secretos de Estado al mejor estilo de Hollywood, mientras otros científicos son capaces de cuestionar el modelo de pensamiento único, la obediencia debida y trabajan más cerca del pueblo y de las futuras generaciones. Cuando señalamos lo de acuerdo secreto, es porque como como ocurrió con el pacto Menem-Alfonsín, hay cláusulas que la ciudadanía no tiene acceso, como por ejemplo que el 50 % del reactor se debe construir en Australia. Entonces de los 180 millones de dólares, ya que no es una obra llave en mano, ¿cuánto le queda del excelente negocio a nuestro país? Es oportuno transcribir lo señalado por la Dra.Teresa Maknis especialista en ciencias políticas quien recordó lo que el Dr. Buch omite: “Otra exigencia, es la relativa al combustible nuclear gastado, que no debe permanecer en Australia ni temporal ni indefinidamente ni reconvertido en el país. INVAP al poseer la tecnología de punta que los demás oferentes no poseen, debió defender esa circunstancia para que no le impusieran estas condiciones. El combustible nuclear gastado (irradiado) es considerado basura nuclear y un desecho de alta radioactividad por la Comisión Regulatoria Nuclear (NRC) y la Unión de Científicos Comprometidos, ambas de Estados Unidos. Se reprocesa para recuperar el uranio y el plutonio. El Art. 41 de la Constitución Nacional, prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos radioactivos. Esta cláusula no puede ser alterada vía interpretación. La Ley 25239 que aprueba la Convención Conjunta sobre Seguridad en la Gestión del Combustible Gastado y sobre la Seguridad en la Gestión de los Desechos Radioactivos – Viena, Austria – 5/9/1997, reconoce a Argentina el derecho a negar la entrada de combustible gastado y desechos radioactivos de otros países”. (Detalles del Acuerdo www.diariocronica.com.ar Sección Informes Especiales). No obstante, en Francia acaban de darle un duro golpe a los argumentos del Dr. Buch quien sostiene que el combustible gastado no es un “residuo radiactivo” – y cuyo ingreso al territorio argentino se encuentra prohibido en el artículo 41 de la Constitución Nacional- sino un material que aún puede someterse a un proceso de tratamiento y que, en consecuencia, no es basura. Es notable que la Justicia francesa acaba de definirse precisamente en contra de lo el Dr.Buch defiende. Consideró que el combustible gastado producido por un reactor nuclear australiano es un residuo radiactivo en el marco de un juicio entre Greenpeace y la empresa Cogema, en el que la organización ambientalista denunció la ilegalidad del almacenamiento en ese país de la basura nuclear australiana. Si bien las Academias opinan y dictaminan nosotros no reducimos a un solo ámbito la discusión. La Asociación por la Defensa de los Derechos Civiles (ADC) publicó un informe jurídico acerca del modo en que fue aprobado el Acuerdo Nuclear y su inconstitucionalidad y recomendó al presidente Néstor Kirchner que no lo ratifique, y nosotros hoy reiteramos ese pedido. El Gobierno debe detener de manera inmediata cualquier negociación que tenga por objetivo traer a la Argentina los combustibles gastados y declarar nulo el Acuerdo por inconstitucional. En cuanto al peso de los residuos radiactivos que entrarían: ¿es científicamente responsable juzgar la complejidad de este combustible por el peso que tiene? ¿Cuánto pesa una bomba atómica, mucho? ¿Cuántos kilos de amor son susceptibles de depredar? ¿Y de corazones? No es ironía ni falta de respeto sino un llamado de atención y una toma de posición: este conflicto no es un cálculo matemático. Tal vez el Dr. Buch quiera sumarse al coro de quienes vienen negando desde hace 20 años que el Acuífero Puelches está contaminado con radioactividad proveniente de la Planta de Reprocesamiento de Combustible Sólido donde las barras ubicadas en las trincheras en Ezeiza, han filtrado hacia la napa de agua y esto como todo proceso de contaminación radioactiva, aparece con los años. El escándalo que se ha desatado a pedido de la justicia por el informe pericial del Geólogo Fernando Máximo Díaz que investigó el complejo de Ezeiza, corrobora nuestros temores, porque el uranio aparte, ha sido emitido a la atmósfera. En este sentido el perito señala que: "la descarga de uranio particulado a la atmósfera se produce en la actualidad como parte del proceso industrial de CONUAR S.A., constituyendo por lo tanto ésta la fuente actual que más está contribuyendo a la extensión areal de la contaminación de uranio del suelo y del agua subterránea". Deformaciones, cáncer y otras patologías son cosa común en nuestros conciudadanos del cono bonaherese. Cuando el Dr. Buch habla de “tratar los pocos kilogramos por año de combustibles quemados que producirá el reactor Australiano, “el que estamos construyendo los argentinos”, vuelve a equivocarse y apela a la sensiblería barata de un supuesto patriotismo. Este reactor no los construimos los argentinos, sino un grupo de científicos enmarcados en un proceso histórico que nació bajo el amparo del militarismo y la ausencia de controles civiles a quienes jamás se consultó si se quería energía nuclear en la Argentina. Posiblemente algunos miembros de la comunidad, ignore que cinco kilos de plutonio, pueden hacer estallar al planeta. El plutonio es el residuo, la basura que queda del combustible nuclear agotado. Es la base de la bomba atómica. ¿Por qué no les decimos a los lectores cuánto plutonio “producen” las centrales nucleares argentinas por año? ¿70 kilos de de residuos entran en una valija? Claro que sí..¿Y qué importa si un solo gramo ya es mortal...? Es poco serio, remitir a que hay accidentes que provocan muertes todos los días como los producidos por el tránsito. Es más: vamos a profundizar ese pensamiento. Mueren 200 chicos por días a causa de la pobreza, el hambre y las enfermedades evitables. Se infectan cientos de personas por día de VIH. Se contaminan miles de personas en los cordones industriales por la contaminación ambiental. Pero se puede detener todo lo anterior. Con un sencillo preservativo contenemos el VIH, pero todavía estamos viendo las consecuencias de Hiroshima y Nagasaky, Chernobyl y muchas más. El Dr. Buch bien sabe que un solo accidente nuclear condena para siempre a la contaminación y a la muerte silenciosa de miles de personas, animales, agua, suelo, plantas, etc. Banalizar esto y compararlo con los accidentes de la vida cotidiana es bajar el nivel de la discusión: es poco serio. El artículo de la Constitución Nº 41 que también quiere minimizar, es claro y concreto. Afirma que si en el país se cumpliera al pie de la letra el artículo 41 de nuestra Constitución no tendríamos basura, pero como esto no es así, lamentablemente, pues habilita a que ingrese basura radiactiva con la diferencia que una contamina por miles de años y otra no. Afirma que los residuos radiactivos son los únicos bien controlados en este país al cual simboliza "del todo vale". ¿Será una humorada? Quiere darle un carácter de ambiguo o arbitrario. Muy por el contrario. El artículo 41 defiende el primer derecho humano, el derecho a la vida, a un ambiente sano, impide el tránsito y el ingreso de materiales radioactivos y muy bien sabe que el combustible nuclear agotado es residuo, por lo tanto tiene prohibido el ingreso al país. Tampoco vemos que sea taxativa la descripción del tiempo que estarán aquí los residuos, cuándo salen y cuándo entran los que vienen detrás, no sea cosa que fuéramos a ser un basurero "virtual", tan adecuado al nuevo paradigma del conocimiento. Esto es así por mas que le moleste y aun enmarcado en la necesidad que sus compañeros del Invap tengan trabajo. Hay muchas cosas que el Invap hace para nuestro orgullo regional y no va a extinguirse por este contrato. Pero aún así y por mas que nos duela, hay muchos profesionales que no pueden desarrollar su actividad en este país, y por ello no salen a contaminar para justificar sus carreras. No existe un compromiso de la Comisión Nacional de Energía Atómica para proponer una política de tratamiento a la basura nuclear. Hay que decirle la verdad a la comunidad: nadie sabe dentro del campo científico mundial como se eliminan estos elementos para no dejar a las generaciones futuras esta mochila de muerte. Que las leyes no se cumplan, que las industrias contaminen, dicen de un país poco serio, coincidimos en esto.. Repsol en otra parte del mundo jamás habría contaminado como lo hizo en Neuquén. ¿Es culpa de la empresa o de quien debe controlarla? La comunidad Painemil está condenada de por vida. Pero esto es harina de otro costal, son Mapuches y el racismo en Neuquén no está ausente. La actuación de los diputados ha sido muy alejada de la transparencia y legitimidad. No se había podido votar durante mucho tiempo el Tratado con Australia por la gran cantidad de oposición que provocaba este proyecto en la población y en los mismos diputados. Hoy han votado con el mismo sigilo que lo habían hecho los senadores cuando descubrimos la maniobra. En resumen, antes entre gallos y medianoche y mientras el Presidente daba un discurso ecológico en el marco de la Cumbre Mundial de Cambio Climático, en la Cámara de Diputados se preparaba la votación. También se elaboraba en la calle un operativo para evitar que el público, nosotros, los ciudadanos, pudiéramos acceder al Congreso. Y a fuerza de vallas y detenciones de jóvenes militantes transcurrió la votación. No olvidemos que muchos de estos personajes son los mismos que hace dos años no podían circular por las calles y a quienes se les cargó el cartel que “se vayan todos”. El Dr. Buch señala que la nuclear, “es una tecnología que ante la implacable gravedad del cambio climático está volviendo a ganar el favor de los que se interesan seriamente en que nuestra Tierra sea conservada para las generaciones futuras en un estado habitable”. Nosotros le decimos que el cambio climático es una consecuencia del sistema de producción y consumo basado en la alimentación de la oferta de energía que sostiene y propone el modelo nuclear. Con instalar en Pico Truncado en una superficie de 8 por 20 kilómetros un parque eólico real y concreto, tendremos energía para suministrar a toda América del Sur: eso es desarrollo sustentable, lo demás es una falacia. (*) Fundación ecológica Neuquina – Funden – (Neuquén) Asociación ecologista
Piuke (Bariloche)
Diario Digital de San Carlos de Bariloche - Mayo 3, martes Respuesta a la respuesta de Tomas Buch Por Alejandro Yanniello y Antonio Miglianelli Hablando de tener paciencia o de agotamiento de paciencias, siempre hay un nivel para compartir. A todos en algún momento se nos agota la paciencia. Y el Sr Buch seguramente la tendrá al límite al ser una persona expuesta continuamente dada su actividad periodística y de divulgación de temas atinentes al sector nuclear. En realidad, pensamos parecido. Creemos que la información mal dada puede transformarse en falacia. Pero nunca hubo intención de dañar su imagen y trayectoria. Más aún como vecino ilustre de Bariloche. No consideramos errado el llamado de atención que implica gran parte del artículo acerca de algunos puntos que no siempre son tan claros ni absolutamente objetivos y que provienen del ámbito nuclear, ya que era evidente en su nota la defensa, no solamente de sus argumentos personales sino del sector nuclear y la trayectoria nuclear del país. Como por ejemplo: · La denuncia del Perito que entiende en la causa por contaminación en el Acuífero de la zona de Ezeiza, que implica manipulación de los resultados por la ARN. La duda es razonable al pertenecer a la causa judicial. Está documentado. · Políticamente el tratamiento del Tratado con Australia en el Congreso no fue de lo más transparente y generoso. Aunque esto sí es materia opinable. Tardó mucho tiempo y se resolvió de una manera evidentemente conflictiva. · La información sobre el ingreso de residuos radiactivos y la relación con la Constitución Nacional tampoco es absolutamente clara y objetiva ya que se ha llevado al punto tal que para unos es una controversia jurídica y para otros una violación de la Constitución Nacional. Eso es un hecho. · En cuanto a los residuos radiactivos, la relación de los riesgos que nos preocupan con el peso en kilogramos de los residuos manejados que refiere en su artículo no es absolutamente lógica ni objetiva. Seguimos pensando que o es una humorada o es malintencionada. Es más, usted emplea, en una situación similar, el ejemplo de “las cucharaditas” y habla de mala fe. · Hablando del sector nuclear: la duda que genera la carta difundida públicamente, firmada por el Sr. Otheguy dirigida a la conducción de la ARN, sugiriéndole el contenido de sus informes relativos al contrato con Australia donde firma como “Cacho” es bastante grotesca. Está documentado. · La página de internet donde había una definición de residuo radiactivo que complicaba el Tratado con Australia, cambió inmediatamente su información. Está documentado. · Usted califica a nuestro país como “el país del todo vale” y no nos parece que haya excluido al ámbito nuclear en su escrito. Eso alimenta nuestras dudas. Está escrito. · Al hablar en su artículo de “excelente negocio” no compartimos para quién es el beneficio. · El combustible nuclear irradiado es residuo según la Justicia francesa. Otra campana escuchada y una duda más y menos certezas para entender al ámbito científico como la medida del bien y del mal. Eso es un hecho comprobable. No hemos analizado, sinceramente, en su última nota, donde exige reparación, si nos encontramos encuadrados dentro de alguna descalificación o devolución apasionada, o implícita, o en términos como “majaderamente” o “maestros del sofismo” o “guardando un púdico silencio ante las petroleras”. Esperamos que, si fuera así, recibir una disculpa a modo de reparación moral. Sólo nos mueve la indignación que lo embarga y esperamos poder contribuir a su reivindicación. Y lo último que deseamos es que la indignación nos embargue a nosotros. Al mismo tiempo expresamos nuestra esperanza en que las mediciones sobre la contaminación del acuífero Puelches finalmente sean erróneas y disipen las dudas ocasionadas. Y que tanto la población como los trabajadores de los Centros Atómicos y sus familias recuerden a este tema como una anécdota pintoresca, más allá de nuestras mutuas indignaciones. Cordialmente Alejandro Yanniello Antonio Miglianelli Diario Digital de San Carlos de Bariloche - viernes 29 de abril de 2005 Escribe el doctor Tomás Buch, en respuesta al artículo de Miglianelli y Yanniello publicado ayer. ________________________________________ El Contrato con Australia (Respondiendo a Miglianelli y Yaniello) Por Tomás Buch He pensado largamente si debía contestar o no a esta nota, que, ya que, por primera vez en mi vida, se injuria a mi persona, ya que directamente se me trata de mentiroso. Por fin me he decidido responderla a pesar de los ataques personales y la consiguiente indignación que en este momento me embarga. No entraré, sin embargo, a tratar cada uno de los detalles de la nota, que no hace más que repetir majaderamente argumentos que se han refutado docenas de veces. Si no nos creen, allá ellos. Como todo lo que ellos afirman no se basa en hechos sino en juicios de intención, apreciaciones altamente subjetivas y prejuicios y -a veces- en mentiras flagrantes, no resulta posible combatirlos, ya que siempre se puede seguir machacando sobre los mismos temas, ya que nada de lo que yo diga será creído por ellos, maestros del sofismo. Según los ecologistas antinucleares (valga el adjetivo, ya que también hay ecologistas que reconocen que la energía nuclear es una de las más limpias, ante la incontrolable contaminación de la atmósfera con gases de efecto invernadero) todo aquel que defiende la energía nuclear obedece a intereses creados siniestros, está decidido a violar toda legislación e incluso a destruir toda vida en el planeta en pos de sus intereses sectoriales. Cuando esta gente vive tranquilamente en los Centros Atómicos en los que trabaja, o manda sus hijos a las guarderías que hay en ellas, se debe suponer que desean criar hijos deformes o contraer cáncer en el mediano plazo, muriendo como mártires de la ciencia. Y cuando se les demuestra que ellos mismos contienen elementos radiactivos, se ofenden. Pero tampoco van y miden, para verificar objetivamente si lo que dicen es verdad. Pero, nuevamente, como se me acusa personalmente de mentiroso y se llega hasta a psicoanalizarme gratis, he llegado al límite de mi paciencia. La grosería de los argumentos empleados –por ejemplo, jamás existió la planta de reprocesamiento en Ezeiza de la que hablan, sino sólo unas trincheras calificadas por el OIEA para radiosiótopos de corta vida- me exime de contestarlos uno a uno. Si omitir información es desinformar, más aún lo es difundir información falsa, que no tiene ningún sustento técnico. Por ejemplo, cuando se confunde un combustible gastado, no ya con un residuo sino con un explosivo nuclear. Tanta mala fe es demasiado para mi gusto. Una cucharadita de azúcar sirve para endulzar un café, y una cucharadita de cianuro sirve para matar a cien personas. Pero compararlas al hablar de una cucharadita de cualquier cosa es simplemente mala fe. Quien haya seguido mis publicaciones más allá de la reciente respuesta a la senadora Sapag –que no hacía más que repetir los mismos argumentos ya refutados mil veces sobre el famoso contrato con Australia y el destino de los residuos nucleares- debe saber cuál es mi posición con respecto a temas tan diversos como los accidentes nucleares y la economía nacional y mundial y su depredación por los poderosos de turno. Ya no cabe duda de que el cambio climático es la consecuencia de un sistema económico depredador –además del aumento de población- al que habría que cambiar drásticamente so pena de sufrir una catástrofe ecológica mundial en el mediano plazo. Pero mientras tanto, ¿debemos quedarnos cruzados de brazos y decir “yo se lo dije” cuando reviente todo? Y los técnicos han dicho docenas de veces que la energía eólica (tema en el cual INVAP trabaja desde hace veinte años) tiene una contribución que hacer pero que la idea de que puede jugar ya mismo un papel significativo es una fantasía más de los ecologistas, sobre todo mientras el mundo siga dominado por los intereses petroleros, expoliadores de recursos no renovables, contaminantes en gran escala y creadores de guerras de conquista; y contra los cuales la mayoría de los ecologistas suelen guardar un púdico silencio. Para terminar: exijo a los autores una reparación moral acerca de las repetidas acusaciones de mentiroso que están implícitas en la nota de marras, y me reservo el derecho de acciones más enérgicas en caso contrario. Tomás Buch
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Enero
2008
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