www.ecologiasocialnqn.org.ar
 Enero 2008   
Tel/Fax: +054 (0299) 4487229 - Neuquén Capital (8300) - Argentina

 


Comunicate con nosotros…escribinos!

 Links


 El mejor ecoportal de la Argentina



 
  Psicoanálisis, Sociedad y Cultura
   Comunidad Homosexual Argentina
Ejército Zapatista de Liberación Nacional


Prensa Argentina para todo el Mundo





Agencia Cubana de Noticias
    Monografias.com
Eco-Multidiversidad
Acción Internacional

Alimentos
Aditivos alimentarios
    en Chile
Aditivos en los alimentos
Asamblea Coordinadora
     Patagónica
Transgénicos
Ecología, Contaminación y Pobreza
Ecología Social
Animales...¿de dos o cuatro patas?
Política
Imágenes del Horror
Agua para ricos
Medicina
Desarrollan piojicida
Filosofía Ecológica
Ecosofía
Educación
Psicología Social
Naturaleza-Agricultura
Poemas para leer despacio
Telefonía Celular: riesgos
Energía Nuclear: y la banda siguió tocando
Peligrosidad de los Campos electromagnéticos
Sustancias físicas peligrosas
Sustancias químicas peligrosas


 

 

Bertold Brecht  -  Citas y poemas célebres


"Robar un banco es delito, pero más delito es fundarlo"

“Soy como aquel que lleva el ladrillo bajo el brazo para enseñar al mundo como era su casa”

 “Para los de arriba hablar de comida es una pérdida de tiempo. Y se comprende, porque ya han comido”.

 "Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,
pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles"


Poema "Oda a la Dialéctica"

Esclavo, ¿Quién te liberará?
Los que están en la cima más honda
te verán, compañero,
tus gritos oirán.

Los esclavos te liberarán.

O todos o ninguno. O todos o nada.
Uno solo no puede salvarse.

O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todos o nada.

Hambriento, ¿quien te alimentará?

Si tú quieres pan, ven con nosotros,
los que no lo tenemos.

Déjanos enseñarte el camino.
Los hambrientos te alimentarán.

O todos o ninguno. O todos o nada.
Uno solo no puede salvarse.

O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todos o nada.

Vencido, ¿quien te puede vengar?

Tú que padeces heridas,
únete a los heridos.

Nosotros, compañero, aun que débiles,
nosotros te podemos vengar.

O todos o ninguno. O todos o nada.
Uno solo no puede salvarse.

O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todos o nada.

Hombre perdido, ¿quién se arriesgará?

Aquel que ya no pueda soportar
su miseria, que se una a los que luchan

por que su día sea el de hoy
y no algún día que ha de llegar.

O todos o ninguno. O todos o nada.
Uno solo no puede salvarse.

O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todos o nada



Preguntas de un obrero ante un libro

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas?¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?

Historias del señor Keuner (fragmentos)

Patriotismo: odiar las patrias 
El señor K. no consideraba necesario vivir en un país determinado. Decía: 
-En cualquier parte puedo morirme de hambre. 
Pero un día en que pasaba por una ciudad ocupada por el enemigo del país en que vivía, se topó con un oficial del enemigo, que le obligó a bajar de la acera. Tras hacer lo que se le ordenaba, el señor K. se dio cuenta de que estaba furioso con aquel hombre, y no sólo con aquel hombre, sino que lo estaba mucho más con el país al que pertenecía aquel hombre, hasta el punto que deseaba que un terremoto lo borrase de las superficie de la tierra. "¿Por qué razón -se preguntó el señor K.- me convertí por un instante en un nacionalista? Porque me topé con un nacionalista. Por eso es preciso extirpar la estupidez, pues vuelve estúpidos a quienes se cruzan con ella." 

 

La pregunta sobre la existencia de Dios 

Alguien le preguntó al señor K. si Dios existía. El señor K. le dijo: "Te aconsejo que reflexiones si la respuesta a esa pregunta afectaría a tu comportamiento. Si no lo hiciera, podemos olvidarnos de la pregunta. Si lo hiciera, puedo ayudarte como mínimo diciéndote que ya has decidido: tú necesitas un Dios." 

Dos ciudades 
El señor K. prefería la ciudad B. a la ciudad A. "En la ciudad A. -decía- se me quiere; pero en la ciudad B. me tratan con amabilidad. En la ciudad A. todos procuran serme útiles; pero en la ciudad B. me necesitaban. En la ciudad A. me invitaban a la mesa; en la ciudad B. me invitaban a la cocina." 

Forma y sustancia 
El señor K. contemplaba un día una pintura que representaba ciertos objetos bastante caprichosamente. 

-A algunos pintores -dijo- les ocurre lo mismo que a muchos filósofos cuando contemplan el mundo. Tanto se preocupan por la forma que se olvidan de la sustancia. En cierta ocasión, un jardinero con el que trabajaba me dió una podadora con el encargo de que recortase un arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en un macetón y se empleaba en las fiestas como elemento decorativo. Había que darle forma esférica. Comencé por podar las ramas más largas, mas por mucho que me esforzaba en darle la forma apetecida, no conseguía ni siquiera aproximarme. Una vez me excedía en los cortes por un lado; otra vez, por el lado opuesto. Cuando por fin obtuve una esfera, resultó demasiado pequeña. El jardinero me comentó decepcionado: "Muy bien, la esfera ya la veo, pero ¿dónde está el laurel?". 

El elogio 
Al enterarse de que sus antiguos pupilos le elogiaban, comentó el señor K.: 
-Cuando los discípulos ya hace tiempo que olvidaron los errores de su maestro, éste aún los recuerda. 

Espera 
El señor K. estuvo esperando algo todo un día, luego una semana y por fin un mes entero. Al fin se dijo: "Podría haber esperado perfectamente un mes, pero no ese día ni esa semana". 

Preguntas convincentes 

-He observado -dijo el señor K.- que mucha gente se aleja, intimidada, de nuetra doctrina por la sencilla razón de que tenemos respuestas para todo. ¿no sería conveniente que, en interés de la propaganda, elaborásemos una lista de los problemas para los que aún no hemos encontrado solución? 

Afrenta soportable 
Alguien acusó a un colaborador del señor K. de adoptar una actitud hostil haci éste. 
-Sí, pero sólo a mis espaldas -dijo el señor K., defendiéndole. 

El reencuentro 
Un hombre que hacía mucho tiempo que no veía al señor K. le saludó con estas palabras: 
-No ha cambiado usted nada. 
-¡Oh! -exclamó el señor K., empalideciendo. 

Éxito 
Al ver pasar a una actriz, el señor K. comentó: 
-Es hermosa. 
Su acompañante dijo: 
-Ha tenido éxito últimamente gracias a su belleza. 
-Es hermosa gracias a que ha tenido éxito -replicó, irritado, el sr. K.  

Cada vez que el señor K. amaba a alguien 
-¿Qué hace usted -preguntaron un día al señor K.- cuando ama a alguien? 
-Hago un bosquejo de esa persona -respondió el señor K.- y procuro que se le asemeje lo más posible. 
-¿El bosquejo? 
-No -contestó el señor K.-. La persona. 

Organización 
El señor K. dijo en cierta ocasión: 
-El que piensa no emplea una luz de más, un pedazo de pan de más, un pensamiento de más. 

Esfuerzo de los mejores 
"¿En qué trabaja?", le preguntaron al señor K. El señor K. respondió: "Estoy muy atareado. Preparo mi próximo error." 

 

El reencuentro 
Un hombre que no había visto al señor K. desde hacía años le saludó diciendo: "¡No ha cambiado usted en absoluto!" "¡Oh!", dijo el señor K. y palideció. 

Sobre la traición 
¿Deben cumplirse las promesas? 
¿Deben hacerse promesas? Donde hacen falta promesas reina el desorden. Pues debe ponerse orden: el ser humano no puede prometer nada. ¿Qué le promete el brazo a la cabeza? Que seguirá siendo brazo y no se convertirá en pie, pues cada siete años es un brazo diferente. Cuando una persona traiciona a otra, ¿ha traicionado a la misma a quien le había hecho la promesa? En cuanto la persona que recibe la promesa va cambiando y tiene siempre una relación diferente con la primera, ¿cómo se le puede cumplir una promesa que se hizo a otra persona? Quien piensa traiciona. Quien piensa no promete nada.

Sólo promete que no dejará de pensar

 

Sobre los sistemas 
"Muchos errores provienen de que se interrumpe muy poco o nada a los oradores." dijo el señor K. "Así se forma fácilmente una totalidad engañosa que, por ser completa, cosa que nadie duda, parece ser válida en todos sus elementos, aunque éstos sólo sean válidos en relación al total. 

Muchos problemas surgen y se mantienen porque, después de eliminar costumbres dañinas, se ofrecen continuamente sucedáneos a la adicción, que aún dura. El placer mismo crea la adicción. Para explicarlo con una imagen: para esa gente que necesita estar siempre sentada, porque es débil, deberíamos construir en invierno bancos de nieve que, en primavera, cuando los jóvenes se hayan fortalecido y los viejos hayan muerto, desaparezcan por sí solos y sin esfuerzo." 

 

Enero 2008
Tel/Fax: +054 (0299) 4487229 -
Neuquén Capital (8300) 
 Argentina

funden@speedy.com.ar