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(HIPÓ) TESIS
SOBRE LA LUCHA ANTIPAPELERAS Y SOBRE LA ARGENTINA POSTMODERNA
-Apuntes para el debate-
Mauricio Castaldo
Dedicado a
Victor Jara y a todos los que lucharon y luchan contra el pinochetismo, el poder
y la reacción, allá, acá y en todos lados.
“...No
es de extrañarse que, según el biólogo de Harvard E.O.
Wilson, estemos experimentando la mayor ola de extinción
masiva de especies animales en 65 millones de años. Actualmente perdemos de 50 a
150 especies por día debido a la extinción, o sea entre 18000 y 55000 especies
por año. Para 2100 estarán extintos dos tercios de las restantes especies de la
Tierra...”
JEREMY RIFKIN, Clarín, 3/12/2006
“...El
secretario (de un político) dice -pidiendo
off the record-
que todos en
Gualeguaychú están con los asambleístas, pero que hay cosas que no van... que
hay otros problemas además de Botnia: por ejemplo, los agroquímicos con los que
se trata la soja. El
desierto verde. Cuando no llueve, los agroquímicos
vuelan hacia el río y se depositan en el fondo y matan algunas plantas y
favorecen el crecimiento de unos líquenes...”
DANIEL GUEBEL, Perfil, 26/11/2006
“Cada
nación posee su propia hipocresía, a la que llama “sus
virtudes”. Lo que hay
de mejor en nosotros, no podemos conocerlo”
FRIEDRICH NIETZSCHE, Más allá del bien y del mal
“...Para
fundirnos con nuestro yo cosmológico, primero debemos cambiar
la noción de tiempo, para sentir el
"tiempo glacial" discurrir en nuestras vidas, percibir la energía de las
estrellas fluir en nuestra sangre y asumir que los ríos de nuestros pensamientos
se sumergen incesantemente en los océanos ilimitados de la materia viva
multiforme. En términos personales muy directos, el tiempo glacial significa
medir nuestra vida por la vida de nuestros hijos y de los hijos de los hijos de
nuestros hijos. Así, gestionar nuestras vidas e instituciones para ellos, tanto
como para nosotros, no es un culto de la Nueva Era , sino la forma más
tradicional de cuidar de nuestros descendientes, es decir, de la carne de
nuestra carne...”
MANUEL CASTELLS,
Sobre el tiempo glacial de Lash y
Urry
“...Dentro
de esta conducta de exquisitez sensorial, los samuráis se dedicaban
a la
observación en grupo de fenómenos naturales como la nieve, o las plantas, en
particular del cerezo florecido...”
JOSÉ ANGEL MARTOS, Revista Clío, Enero 2006
“...De
esta manera quisiera resumir nuestras próximas tareas: ante todo, es
necesario y extender en todos los sentidos el sistema de los consejos de
obreros”
ROSA LUXEMBURG
“...La
jungla de las ciudades no es tan salvaje: los hombres se estrangulan
allí para ser
reconocidos como bestias superiores, no se combate ya para no morir. La vida es
de todos, desigualmente dada, pero dada de todos modos. Está en el comerciante
en forma de productos acabados: la carne descuartizada, el pan cocido, el agua
en la pila, el sueño sin turnos de guardia, bajo techo, a cubierto; la luz, en
las calles sin serpientes, en los focos del alumbrado; el medicamento, en la
farmacia o el hospital. Se dice bien que nos bañamos en lo social: los baños
prolongados ablandan. Nada mejor que salir de ellos para darse cuenta de hasta
que punto esas incubadoras tibias infantilizan y aburguesan...”
REGIS DEBRAY, ¿Revolución en la Revolución?,
Revista
Lucha Armada en la Argentina, Nª1,
Diciembre 2004
1- La lucha antipapeleras surge en el
momento límite de la contaminación global capitalista. La
sensibilidad social ecologista -que crece- es producto a la larga e incansable
lucha de los verdes a nivel internacional y nacional. No sé si el marxismo
tradicional y la izquierda han entendido o entienden a los verdes. No sé si
entienden el potencial anticapitalista de la iniciativa verde a nivel global. No
sé si los verdes alcanzar a ver también ese potencial. En cualquier caso,
estamos en medio de un proceso de renovación profunda del debate ético, político
e ideológico, que no todos asumen. Lo verde ingenuo y la izquierda progresista,
industrial, modernizadora y desarrollista son
hoy parte de lo viejo. Lo nuevo es
el anticapitalismo global ecologista
revolucionario que recién está naciendo. Estamos en el inicio de la
era del post-antropoceno.
2- Paradoja, Contradicción política postfordista, postmoderna: La Asamblea de
Gualeguaychú no es anticapitalista ni
antiimperialista -los coches modernos al costado de la ruta lo
atestiguan, entre otras cosas-, ni tampoco tiene un programa revolucionario. Sin
embargo, sus prácticas son más potentes que
su ideología. Su necesidad y su desesperación -en muchos casos-, y
sus convicciones -en otros- hacen que sus acciones superen los marcos miserables
y opresivos instituídos por los Estados y por el capital papelero. Su ideología
y sus limitaciones -muchos referentes asambleístas provienen o militan en
partidos o gremios- hacen de fuerza gravitatoria regresiva y los tironea de
nuevo hacia la democracia representativa
burguesa -a pesar de las
reiteradas traicionesde la clase política provincial y nacional-.
Los asambleístas realizan un extraordinario
piquete transnacional -sus enemigos en el Uruguay hablan, con razón,
de “pueblo piquete”- pero rechazan categóricamente el mote de “piqueteros”. ¿Y
si hicieran click y empezaran a hablar de
Piquete por la Vida?. ¿Y si después se animaran a hablar de
Revolución por la Vida? ¿Y si se
convencieran y profundizaran la noción co-instituyente de Soberanía Asamblearia?
¿Y si convocarían a profundizar y co-instituir una
nueva democracia?. Gualeguaychú
podría ser el disparador de una nueva revolución cultural, del nacimiento de una
nueva República de Entre Ríos y potenciador de los debates y las luchas por una
Comuna Federal y Popular Argentina. El proceso a veces parece esquizofrénico: el
problema es que al final de cada round, un “psicoanálisis” y una política
tradicional se imponen por sobre unesquizonálisis
(Deleuze-Guattari) y una postpolítica emancipadores. Su práctica es
impolítica(Roberto Espósito
copyleftiado), metapolítica, deconstructora, escrachadora, o mejor, su práctica
es postpolítica, postpartidaria,
posestatal. Y aclaremos que eso es bueno, es muy pero muy interesante. Es, como
diría John Holloway, una revolución con minúsculas, una revolución moral. Es
nada más, ni nada menos que eso: es un camino abierto de revolución (bio)
política que la continuidad de la ideología hegemónica de la propia asamblea
puede bloquear y frustrar. La asamblea debe revolucionarse a si misma, debe
revolucionar su instinto, como diría
el gran maestro Louis Althusser. O tal vez, los hijos y nietos de la asamblea
hagan camino liberador al andar.
3- El ecologismo ingenuo o localista es
funcional y/o cómplice de la contaminación global capitalista. El
ecologismo ingenuo y localista es hermano mellizo del ecologismo oportunista e
inútil. Decir que sólo peleamos por la
relocalización de las papeleras-pasteras es un discurso digno de
Greenpeace, de Kirchner o de Busti. Este ecologismo liberal y burgués empieza a
circular en el mundo, como respuesta, como reacción a las luchas ecologistas
militantes. La ideología greenpeace
tiñe al oportunismo y al reformismo políticos de verde. Así, Al Gore y Tony
Blair van a terminar siendo asambleístas.
4- Relocalizar es lo mismo que deslocalizar.
La deslocalización es hoy la principal
herramienta de chantaje capitalista frente a los reclamos de lo que
queda del proletariado industrial. Las grandes empresas amenazan con relocalizar
y hunden más la matriz social y política del
fordismo a nivel supranacional. Matan varios pájaros de un tiro:
muchos sindicatos del Primer Mundo agachan la cabeza y negocian migajas y
miserias, lo mismo que sus gobernantes. Ni hablar de los gobernantes del Sur,
que toman -y facilitan políticamente- esta relocalización-deslocalización
basurera como “inversiones e industrialización”. Asimismo, el
ejército de desempleados del Sur Global
se ilusiona y se pelea por los “nuevos puestos de trabajo”, sin prestar
mayor atención a los riesgos ambientales y laborales.
El Sur Global es un cenicero, una cloaca, en la
nueva división imperial del trabajo, pero este debate no está
desarrollado en Gualeguaychú. En todo caso, está
despuntando, gracias a los debates
generados por la difusión de la acción asambleísta.El capital transnacional
amenaza y fluye, como pez-piraña en un agua podrida y maloliente, global. Tal
vez, si podríamos microanalizar -como Masaru Emoto- ese “agua”, esa sociedad
líquida (Bauman, Lewkowicz)
maloliente que somos, nos sorprenderíamos de nuestros niveles de ignorancia, de
soberbia, de egoísmo, de mediocridad, de temor y de cobardía.
La ideología de la relocalización es el resorte
de la globalización que los propios asambleístas cuestionan vagamente, mientras
piensan, al mismo tiempo, en otra relocalización.
5- El mal olor que despedimos y sufrimos, por complicidad general y global, es
fruto de la descomposición que
producen -mezclándose con nuestras potentes acciones
líquidas e instituyentes- nuestras
ideologías sólidas, modernas,
nacionales e instituídas. Todo lo sólido, nacional y burgués, se desvanece, se
descompone agriamente en el aire, en la atmósfera contaminada de la modernidad y
la postmodernidad líquidas, postpolíticas y globales.
6- En la aurora histórica de la postpolítica y de la postmodernidad líquidas,
los restos de modernidad sólida (estados, naciones, industrias, representación,
etc) y los flujos enormes de modernidad líquida (globalización, capitalismo
biotecnológico, deslocalización, etc) nos confunden, nos bloquean y nos
contaminan, en todos los sentidos de la expresión.
7- El concepto de modernidad líquida
tal vez pueda ser asociado al de
postmodernidad hegemónica. Y el de postmodernidad líquida, al de
postmodernidad alternativa, antagonista y contrahegemónica.
La ética y la acción de los
hackers -que todos los militantes
profesamos y practicamos hoy en alguna medida- es tal vez el paradigma de esta
postmodernidad líquida, contrahegemónica y subalterna que somos, a veces sin
darnos cuenta.
8- La extraordinaria acción asamblearia es como una
desobediencia civil “inconsciente” y de “baja
intensidad” (aunque mediáticamente parezca más). Es parte de los
Frentes Unicos focalizados
postmodernos. El movimiento debate, lanzan consignas simples o generales, se
agranda, choca y avanza, a veces en espiral, a veces en círculos viciosos. Es
extraño, es complejo, es interesante, es paradójico, es potente y es limitado a
la vez: es postmoderno.
9- ¿Podrán los frentes únicos focalizados transformarse en
frentes populares, federales y
revolucionarios, también transnacionales, supranacionales o multinacionales?.
10- La ideología nacional
-nacional/burguesa- es parte del sentido común (Gramsci) asambleísta. Lo he
comprobado hablando con algunos militantes en el piquete por la vida y lo
podemos ver y escuchar todos los días. Obviamente, ésto complica y degrada la
lucha. Los medios fomentan el espectáculo de la lucha de ideologías nacionales,
cuando sabemos que en el fondo no es así. El problema es que la falta de
acciones populares binacionales
o supranacionales hacen que el fondo
se vea cada vez más lejos.
11- De no acontecer un shock postpolítico,
probablemente el próximo paso del asambleísmo y del ecologismo formal sea un
antiimperialismo general y holístico.
Muchos hablarán de antiimperialismo mientras clickean en windows, toman
coca-cola, se miran en los medios y viajan en ford, volkswagen, chevrolet,
mitsubishi o renault. Miremos lo que somos, pensemos lo que hacemos. Es hora de
un resseteo biopolítico y cultural.
12- ¿Se vendrán ahora los Partidos Los Verdes? ¿Serán la nueva izquierda?.
13- El No absoluto a las pasteras es al
poder imperial -a la red capitalista imperial postfordista (Negri-Hardt)-
lo que un reclamo sindical salarial es a cualquier patronal. Es importante,
pero nunca puede quedarse sólo en eso.
14- Los agrotóxicos -entre tantas otras cosas- son tan mierda criminal y
concentracionaria como las pasteras. Un
ambientalismo militante no puede reducirse sólo a un No a las
papeleras.
15- El 12 de Diciembre de 2006, el Movimiento da un salto, con una
consigna defensiva:
No al Saqueo ni a la Contaminación.
¿Es antiimperialista o anticapitalista?. No, pero es importante.
La espiral se agranda, la necesidad obliga.
La contaminación no es un debate ideológico común y corriente: es una disputa a
muerte. ¿Arderá Troya en los espíritus al final? ¿Romperán los corazones simples
sus camisas de fuerza instituídas?. ¿Podrán los fallos en contra del Tribunal de
la Haya potenciar la desobediencia civil?.
16- Paolo Virno nos ha invitado a debatir la
ambivalencia de la multitud.
Hemos recogido el guante. Probablemente el propio concepto de multitud deba ser
revisado y profundizado. ¿Es toda la “clase media” parte -económica, cultural e
ideológica- del proletariado social y cognitivo postfordista?.
Tal vez estemos llegando a un momento límite de las nociones autonomistas,
micropolíticas, posestructuralistas y espontaneístas, sin que esto signifique
volver a algún dogmatismo, conductismo o vanguardismo revolucionarios.
17- A cinco años de la rebelión del 19 y 20, la
tensión creada por el asambleísmo es
un “reflejo” del momento, del proceso histórico abierto. La multitud, las
multitudes potencian, anticipan, virtualizan un
que se vayan todos y una democracia
horizontal, con sus deseos, sus
prácticas y sus acciones, pero bloquean sus propias potencias al no liberarse
completamente de sus propias ideologías y costumbres instituídas. Un QSVT
líquido y fluído en potencia queda sujetado por ideologías -en acto- de lo
nacional, estatal, lo político y lo representativo. Es decir, por ideologías -representaciones-
de lo sólido, que ya no existe -o mejor dicho,
que ya no pesa o no gravita- en lo
real. Debemos repasar las nociones gramscianas de
sentido común y
buen sentido (o de sentido crítico, según Paulo
Freire), ajustándolas a los debates y desafíos de nuestro tiempo.
18- El debate ecológico -repito,
el debate- que abren -más allá de sus intenciones- y la
democracia directa que practican
-frente al mercado y al Estado instituídos- son la gran
potencia de la asamblea. Se trata de
desplegar, multiplicar, enredar, liberar y
emancipar esa potencia.
19- Frente al avance del capital multinacional, de la
precariedad postfordista y la
esclerosis -y el servilismo eterno- de los Estados-Nación, ciudadanía es hoy,
por lo menos, ciudadanía piquetera.
El colmo de la precariedad política, o de la
precariedad de lo político, es
llamar a Gorbachov (!?) y al Rey de España (?!) para que medien y solucionen el
conflicto. Lo de llamar a
Gorbachov es sintomático: ¡Qué mejor que llamar al paradigma del triunfo del
mercado -ya fracasado y ya anticuado y desubicado, por cierto- para replantearse
(idiotamente) la gobernabilidad de este conflicto!.
20- Detrás del No a las Papeleras hay, entonces, un sensibilidad ecologista que
venía creciendo y una crisis democráticade
los Estado-Nación y de la representación política moderna. Esto es el activismo
social, en este caso ambientalista, post 19 y 20. También están las ganas y la
necesidad de muchos de hacer algo
y por supuesto, están las convicciones de los pocos “pioneros” que iniciaron la
lucha.
21- Debatir en el marco del “derecho” nacional y/o internacional es quedarse en
los marcos de la democracia burguesa instituída. Los militantes populares
debemos pensar profundamente y superar esos marcos. Lo mismo que plantear, por
ejemplo, un No a las Papeleras por el perjuicio que causaría a la
“competitividad” de nuestros productos. El
No debe ser más profundo. La
ideología de la competitividad es parte sustancial -e hipócrita a la
vez, porque nunca hubo “libre competencia” en el
capitalismo real- de la lógica
capitalista del mercado. Tal vez debamos reafirmarnos hoy en una
desconexión recombinante (Samir Amin
autónomo, contrahegemónico y zapatista, Franco Berardi reloaled).
22- La ideología de la relocalización nos remite al espectáculo alienado de
“bailar por un sueño” (individualista o sectario, quinielero, mediático y
mercantil). Tal vez el devenir, el derrotero de Evangelina Carrozzo -la reina de
Greenpeace- sea un espejo del ecologismo formal, cortés y burgués, mediático y
postmoderno. Si no se radicaliza, tal vez la asamblea quede bailando por un
sueño. Evangelina Carrozzo bailó dentro del
sistema, y fue relocalizada (dos veces, porque la llevaron/se dejó
llevar al centro del espectáculo para entretener a los giles, y porque después
de usada fue expulsada patéticamente del mismo).
23- Otros -de pretendida formación “marxista”- nos plantean que el capitalismo o
“el imperio” (?) es el desarrollo de una serie de “enclaves de poder” (?). No
puede haber una noción más vaga y reformista que esa (escriben eso, mientras
disfrutan los productos imperiales que compran en el mercado). Con suerte, esas
palabras pueden asociarse a cierta idea del imperialismo. El capitalismo es el
desarrollo cotidiano y global, trans o supranacional de
determinadas relaciones sociales hegemónicas de
producción y consumo (o sea, de vida), cuya matriz son la explotación
del trabajo asalariado y la venta en el mercado, a cualquier precio.
Detrás de una mercancía hay poder, claro, pero
también hay cómplices y consumidores. “La clase obrera debe luchar
contra su ser-mercancía”, supo decir brillantemente hace años Mario Tronti. En
realidad, esa definición, ese desafío, debe ser extendido doblemente -no
vendernos al o por el trabajo, no comprar cualquier cosa- a todos nosotros, a
toda la sociedad. Estamos pegoteados en la
gran telaraña imperial. Debemos salir, o pensar alternativas en
serio, antes de hablar por hablar.
24- En cualquiera de los casos, parece acercarse un final. Dentro de los finales
posibles -a)relocalización, b) crisis y conflicto permanente o c) liberación-
hay uno que mostró un camino. ENCE se fue
gracias al (neo)gandhismo verde supranacional del movimiento
-perdónenme por las comparaciones sociopolíticas, sólo son metáforas para
ilustrar pensamientos y enriquecer el debate-.
Botnia se irá con un ecologismo social
supranacional coherente y revolucionario. Entre otras cosas, hay que
potenciar y encontrarse con la militancia antagonista uruguaya -y con la
militancia finlandesa y europea, como mínimo- y hay que potenciar
otra ética ecologista revolucionaria
desde Entre Ríos. Sólo la coherencia revolucionaria y supranacional -y no el
ecologismo oportunista- acallará o contrarrestará voces hegemónicas y sumará
fuerzas a la causa.
25- Vamos a insistir entonces con una iniciativa que propusimos hace tiempo para
el debate, y que sólo los compañeros
alpargatistas de Gualeguaychú han difundido. Proponemos: a) Que sigan
los cortes de ruta y el sabotaje hasta que Botnia se vaya y b) Que se constituya
-sin gobiernos ni partidos ni empresas, ni mucho menos con hegemonismos internos
o vedettismos- una Comisión o Consejo
Popular Binacional o Supranacional que prepare un
Plan de Emprendimientos alternativos, asociados
y sustentables para toda la región, para toda la costa del Uruguay.
Que los obreros de la pastera cobren transitoriamente un buen plan social, un
ingreso social garantizado mientras arrancan los nuevos emprendimientos, que se
capaciten y trabajen en ellos. Que la cosa sea totalmente distinta. Que esos
trabajadores -o sus sindicatos- participen en la Comisión Popular , que
propongan y discutan su capacitación, y que Zanon-Fasinpat y el Movimiento de
Empresas Recuperadas asesoren y se enreden con sus ideas. Si tenemos memoria,
ética, coherencia y dignidad, la figura de Artigas podría rehermanarnos y
esa Comisión Popular Binacional podría
denominarse José Gervasio Artigas. Constituyámosla ya y rompamos el
círculo perverso del Estado, del mercado, del dinero y del poder.-
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