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O
cómo descubrir y desenmascarar a los cantamañanas de las energías alternativas y
a los vividores del desarrollo sostenible, también conocido como Rollo SOS
Temible.
En esta breve
exposición se tratará de ofrecer unas pautas simples, una guía de bolsillo, para
que los ciudadanos recién llegados al mundo de la ecología, el desarrollo
sostenible y demás lugares que algunas personas preocupadas crearon, en un sana
búsqueda de un mundo mejor, puedan descubrir con facilidad, denunciar y
desenmascarar a los aprovechados y despabilados de siempre, que inmediatamente
asaltaron esos y muchos otros términos y los pusieron al servicio del capital,
desvirtuando su carácter.
Lo que se
exponen a continuación son los perfiles más comunes de cantamañanas y vividores
en el mundo de las energías alternativas y del llamado desarrollo sostenible. El
encuadre de una determinada persona, entidad u organización en alguno de estos
perfiles no lo identifica automáticamente como tal; simplemente le asigna puntos
a favor. Ahora bien, el cumplimiento de varios de los perfiles expuestos acerca
considerablemente a esas categorías a los sujetos de este análisis y el
cumplimiento de todos los perfiles garantiza con absoluta seguridad que se es un
cantamañanas y un vividor.
He aquí
los perfiles:
Si se trata de
una entidad gubernamental, dedicada al medio ambiente, como por ejemplo, un
ministerio, desconfíe. No existe un gobierno que conozcamos, que esté tratando
seriamente este problema, a excepción del cubano, con muy limitados medios y
porque la realidad mundial de un boicoteo prolongado y el súbito
desabastecimiento de los suministros esenciales de su antiguo aliado, así se lo
ha impuesto. Desconfíe. Los ministros se suelen denominar ministros-florero de
medio ambiente, por lo mucho que decoran y lo poco que pintan.
Si acude usted a
una reunión sobre estos asuntos y la patrocina una Fundación, desconfíe. Analice
quien la fundó y no se fíe de que diga que no tiene fines de lucro. Eso lo dice
hoy cualquiera. Vaya a los Estatutos; tómese la molestia y vea quien sostiene a
los miembros y si no los sostienen nadie, vea de qué viven.
Y si estos
asuntos los patrocina una empresa del sector energético o de cualquier otro
sector, o sobre todo un banco, que es lo más antiecológico que existe sobre la
faz de la tierra, aunque utilicen papel reciclable en sus impresoras, desconfíe
aún más.
Si ve usted una
convocatoria para una Conferencia o un simposio o un seminario o cualquier otro
evento, sobre todo internacional, pero puede incluir a algunos eventos
nacionales, sobre ecología, medio ambiente, energías renovables o alternativas,
desarrollo sostenible y luego ve al final del llamamiento que hay doscientas
personas de alto nivel y de estamentos institucionales, mezclados con los de
empresas capitalistas, que se van a reunir en algún lugar lujoso y lejano,
llenos de medios de todo tipo, todos ellos ganando jugosos sueldos y con
presupuestos a cargo del Estado, desconfíe. Eso no puede ser jamás ecológico, ni
medioambientalmente aceptable.
Un interlocutor
que vaya a hacer una presentación, escriba un artículo, o un libro, acuda a una
tertulia en radio o a una entrevista en televisión, es sospechoso si presenta
cualquiera de los siguientes síntomas:
Habla o escribe,
utilizando sin parar los términos totémicos secuestrados a los verdaderos
ecologistas: desarrollo sostenible (esa composición es la que más está de moda),
energías alternativas, cambio climático, ecología, respeto por el medio
ambiente, etc. etc., sin concretar nada y sin poner nada en contexto.
Si habla de
evitar que se emitan a la atmósfera muchos miles o millones de toneladas de CO2,
mediante sus salvadores recursos (sean éstos energía eólica, solar, de biomasa,
oceánica, etc., etc.), pero sin hablar para nada de que hay que disminuir
radicalmente el consumo y especialmente y de forma mucho más radical en los
países desarrollados, desconfíe. Le está vendiendo una locomotora.
Si utiliza en
sus presentaciones gráficos de Power Point?? o similares, con curvas que
muestran, como las presentaciones de los ejecutivos agresivos a los directores
de sus empresas, que la contaminación se reduce drásticamente y que la
generación alternativa sube drásticamente, sobre todo en el futuro y sobre todo
en un contexto mundial, general o global, desconfíe, porque está tratando de
hacer con usted lo mismo que el ejecutivo con sus jefes: dejarlos contentos
contándoles mentiras consensuadas sobre el crecimiento infinito.
Si en los
cálculos de lo mucho que van a bajar los costes de los materiales y las
tecnologías ecológicas y alternativas cuando se produzcan de forma masiva, solo
habla de unidades monetarias de ahorro por unidad de energía producida,
desconfíe; le está engañando. El problema a que se enfrenta este mundo no es de
coste dinerario, sino de coste energético. Esto es, si no le habla, y con
claridad y considerando todos los factores de la energía que cuesta y costará
producir una determinada cantidad de energía de una determinada forma, le está
engañando.
Si el sujeto que
le está mostrando las bondades de las energías alternativas y del desarrollo
sostenible, habla sobre los “retos del mundo moderno”, apunta como un neoliberal
y luego, al final, sugiere que los gobiernos deberían financiar el despegue y el
desarrollo de las nuevas energía alternativas, renovables y ecológicas, le está
vendiendo o tratando de vender, muy posiblemente, una burra vieja y sobre todo,
está haciendo campaña grosera para pillar dinero del gobierno a costa de las
necesidades urgentes de la población. Si esas energías cuestan menos de lo que
producen, ahora es el momento de demostrarlo. Que no le vendan que cuando se
fabriquen de forma masiva, los costes bajarán mucho, porque ya se les ve el
plumero: no están pensando en soluciones a escala humana y distribuidas (como
luego puede que intenten decirle que van a hacer, justo a continuación o justo
le hayan dicho antes), sino que están pensando desde el principio en un
“business as usual”, muy concentrado en pocas empresas de mucho poder y además
se están creyendo que las cosas de la energía, son como los inútiles bienes de
consumo en serie: que cuantos más se hagan menos cuestan. En el caso de la
energía, cuanto más se haga, más cuesta.
Si los datos que
le ofrecen, son muy rimbombantes, prometedores y muestran un proyecto
determinado, como muy exitoso ecológica y medioambientalmente y extrapolan para
el resto del mundo sin argumentos y sin base, desconfíe. Exija que los datos
vayan referidos, no a un proyecto, a una casita o a una regioncita, en concreto,
sino que aunque vayan así, se relacionen SIEMPRE, con el contexto global del
consumo, porque el problema ecológico, energético y medioambiental no es de una
casita, una empresa o una región; es un problema mundial. Aquellos que esconden
los datos mundiales o los presentan a vuelapluma, o se escudan en que a ellos
sólo les corresponde hablar de esa parcela, son para desconfiar de ellos. Las
partículas contaminantes de la explosión de Chernobil llegaron a países
comprometidos con el rechazo a lo nuclear. La destrucción de la capa de ozono
provocada por gases producidos en Europa o EE.UU., deja ciegas a ovejas de la
Patagonia. El trasvase del Ebro en España afecta a Portugal. Y nuestra avidez
por el petróleo en Occidente cuesta muchos miles de vidas a pie de pozo, en
Oriente Medio. Esto no es un problema de una región o de un país. Es un problema
de la raza humana.
Los que
presentan los datos de su propio país, o libros blancos con objetivos de la
Unión Europea o de los EE.UU. son de poco fiar. Porque ni la Unión Europea, ni
Estados Unidos, ni ningún otro país capitalista se está enfrentando al problema
de forma seria y global (mundial) que es lo que se necesita, sino sólo “pateando
el balón hacia delante” en acertada expresión argentina. Hay que exigirles que
nos cuenten si al final de sus proyecciones en el año 2010 ó 2020, el problema
estará solucionado en el mundo o si apenas dará para resolverlo, en el mejor de
los casos, en Europa o en EE.UU. Porque aquí, o nos salvamos todos o los demás
no pueden pretender salvarse solos.
Aquellos que
aseguran que hay suficiente energía solar y eólica para abastecer las
necesidades de 10.000 millones de personas en el planeta, deberían especificar
en qué nivel de consumo y bajo qué modelos de sociedad. Deberían explicar cual
será el coste de transformación de esa sociedad a la otra, en términos de la
energía y los recursos, no en términos puramente dinerarios. Si además aseguran
que la hay para mantener el nivel de vida actual, es que sencillamente mienten,
en procura de algún oscuro interés o por un simplismo de difícil explicación.
Veamos ahora una
sencilla explicación, puramente matemática, para demostrar lo que se dice
arriba:
A) Análisis, en
órdenes de magnitud de los consumos mundiales de combustibles y su posible
sustitución por energía solar. Parte 1. El dios Helios.
1. Análisis de
abajo a arriba (bottom-up)
Consumo total
humano de energía primaria1:
Tabla 1:
Consumos mundiales en Mtoe’s y equivalentes en TWh
|
Tipo de
combustible |
En Mtoe's
2 |
EnTWh 3
|
Rendimiento
(%) de conversión energética |
|
Petróleo |
3522 |
|
|
|
Gas Natural
|
2282 |
|
|
|
Carbón |
2398 |
|
|
|
Energía
Nuclear |
611 |
2696 |
37 |
|
Energía
hidroeléctrica |
592 |
2617 |
37 |
|
Total |
9405 |
5313 |
|
Ahora bien, el
consumo mundial de electricidad, alcanzó el 2002 los 16.076 TWh, por lo que,
despreciando las ínfimas cantidades de generación eléctrica de origen eólico y
solar existentes, la diferencia entre los 16.076 TWh totales mundiales y los
5.313 producidos por la energía nuclear y la hidroeléctrica, serían 10.763 TWh y
habrían sido producidos quemando combustibles fósiles: carbón, gas y petróleo.
Suponiendo el mismo rendimiento promedio y suponiendo que todo son las modernas
plantas de transformación que supone BP para su conversión, esto serían 2.435
Mtoe’s destinados a producir el resto de la electricidad mundial. Con lo que la
tabla, podría quedar así:
Tabla 2: La
tabla 1 con el reparto de los fósiles para usos eléctricos y no eléctricos
|
Tipo de
combustible |
En Mtoe's |
EnTWh |
Rendimiento
(%) de conversión energética |
|
Petróleo |
3522 |
|
|
|
Gas Natural
|
2282 |
|
|
|
Carbón |
2398 |
|
|
|
Petróleo,
Gas y Carbón, para usos no eléctricos |
5767 |
---- |
|
|
Petróleo gas
y carbón para uso eléctrico |
2435 |
10763 |
37 |
|
Energía
Nuclear |
611 |
2696 |
37 |
|
Energía
hidroeléctrica |
592 |
2617 4
|
37 |
|
Total |
9405 |
16076 |
|
Ahora bien;
supongamos que hay una voluntad de sustituir los combustibles fósiles y
nucleares en un plazo indeterminado.
Habría que sustituir, con energías
renovables, presumiblemente solar y eólica unos 8.813 millones de toneladas
equivalentes de petróleo, suponiendo que no
aumenta el consumo en el tiempo previsto para el cambio.
Un panel
fotovoltaico de 1 m2, en la superficie de la Tierra y en
condiciones óptimas, recibe 1.365 vatios de energía del sol.
Figura 1. Panel
fotovoltaico

Si tiene un
rendimiento promedio de un 15% de la energía que recibe, transformada en
electricidad, durante 8 horas diarias de luz con un supuesto de 100% de
incidencia perpendicular, la energía diaria que entregaría ese panel sería de
1.638 wh.
Supongamos que
las pérdidas por su transformación con onduladores en energía alterna y las
pérdidas de transporte son del orden aproximado de un 15% y el rendimiento queda
reducido a 1.500 wh diarios.
Suponiendo que
el panel se encuentra en una zona meridional y soleada del planeta y funciona
unos 300 días del año a esa potencia, en promedio, porque hay que descontar los
menores rendimientos de los días nublados, o de las zonas septentrionales ( o si
se genera todo en zonas meridionales, los mayores gastos energéticos de
transporte, si fuese posible a esas distancias), entonces generaría en un año:
1.500 wh*300 = 450.000 wh/año. Si además consideramos que hay que almacenar esta
energía para que se pueda tener consumo nocturno (y el sol no produce por la
noche) y se calculan unas muy conservadoras pérdidas por almacenamiento (ya que
el almacenamiento de la electricidad es uno de los aspectos más energéticamente
costosos y técnicamente más difíciles de lograr) del orden del 10%, la
generación real sería de unos 400.000 wh/año por metro cuadrado de panel
fotovoltaico.
Ahora bien, se
había visto que el consumo de toda la energía primaria mundial que hay que
transformar es de 8.813 millones de Toe’s. Pero de esa energía, la que va a
sustituir a la energía nuclear, que son 611 MToe’s, puede ofrecerse directamente
a la red, si se generan con energía solar o eólica sus 2.696 TWh; pero el resto,
unos 8.202 Mtoe’s tienen que salir de generar la energía eléctrica para producir
un sustituto a los combustibles fósiles; digamos el hidrógeno.
El proceso de
obtención de hidrógeno, pasa por las siguientes etapas, con las siguientes
aproximadas pérdidas:
Figura 2. Esquema de etapas para la
utilización del hidrógeno y pérdidas en la cadena
Si, a la vista
de las pérdidas en toda la cadena y suponiendo que se mejoran mucho los
procesos, se alcanzasen unas pérdidas globales en el proceso de poner el
hidrógeno disponible, del 70%, la necesidad total en Teravatios por hora para
conseguir las unidades de energía requeridas sería:
Tabla 3: Consumos eléctricos para
obtener el hidrógeno con que sustituir a los fósiles en su uso no eléctrico.
|
Tipo de
combustible |
Hidrógeno en
Mtoe's Equival. |
Provenientes
de TWh |
Rendimiento
(%) de conversión energética |
|
Hidrógeno
para usos no eléctricos |
5767 |
84.120 |
37% * 30% |
|
Hidrógeno
para producción eléctrica masiva
(sustitución
de los fósiles) |
2435 |
35.518 |
37% * 30% |
|
Energía
Nuclear |
611 |
8.897 |
37%* 30% |
|
TOTAL |
|
128.535 |
|
La superficie
que se necesitaría para generar toda esa electricidad por medio de células
fotovoltaicas sería de
Si 400.000 wh es
lo que genera un panel en un año -> 1 m2
Entonces
128,5*1015 wh -> necesitan x m2 de superficie
Y x resulta ser
: 321.250.000.000 m2; o sea, unos 321.500 Km2.
Al tener que
dejar pasillos para su mantenimiento, el espacio equivaldría a una superficie
cercana a la de España, llena de paneles y las estructuras metálicas y de cables
que los soportan.
Por cierto, en
todos esos cálculos no se incluye el coste energético de la fabricación, la
instalación ,el mantenimiento y la reposición de dichas células y sus
accesorios, que por si solo y según algunos, ya suponen un consumo de energía
superior a unas 25 veces la cantidad anual que generan estas células en una
buena y larga vida útil.
Tampoco están
incluidos los costes energéticos de cambiar todo el parque automovilístico
mundial, ni el parque aeronáutico, ni el de la flota mercante ni pesquera, ni
las flotas mundial de tractores, ni de maquinaria pesada para obras públicas,
minería, etc. Ni las nuevas instalaciones para producir, almacenar, transportar
y distribuir el hidrógeno, ni las células de combustible (costosos equipos de
metales sofisticados, que pesan cada uno varios cientos de kilos y que habría
que producir de nuevo totalmente, para sustituir (sólo sustituir) a la flota de
los 1.000 millones de vehículos privados.
Para calcular el
coste de la energía que se llevaría esa transformación, baste con pensar que
poner la sociedad industrial mundial donde está, ha costado los 150 años y la
mitad de las reservas de petróleo y de gas del planeta y una buena parte de las
reservas de carbón, con el agravante de que en las tres últimas décadas, que es
cuando se ha producido la más acelerada transformación social, se había
consumido más energía que en el resto de la historia de la Humanidad. Dar un
vuelco de este calibre a la sociedad, se llevaría, sin duda alguna, el resto de
los fósiles que tenemos y aún así, es posible, por las leyes de los rendimientos
decrecientes, que los fósiles se agotasen totalmente antes de poder realizar el
cambio, porque ese cálculo está hecho suponiendo que
TODA la energía se dedica a
cambiar la sociedad y se dejan desatendidos sus consumos actuales.
Este es un
ejercicio puramente de órdenes de magnitud. Por ello, tampoco está previsto en
los cálculos, los aumentos considerables de superficie que exigiría la
instalación en países más septentrionales, donde los 300 días de sol, calculados
ya con las paradas para mantenimiento, pueden bajar a menos de la tercera parte
(luego se necesitaría una superficie tres veces mayor), ni la circunstancia,
real como la vida misma, de que la mayoría de los países más consumidores e
industrializados están precisamente en zonas muy septentrionales y que las redes
eléctricas más modernas, aunque estén interconectadas continentalmente, raras
veces transportan energía más allá de los 1.000 Km. de distancia, por las
enormes pérdidas y desequilibrios que representa para dichas redes.
Por último, no
se ha incluido la energía que se necesita para llenar de placas fotovoltaicas
una superficie como la de España, que obviamente, debería estar distribuida por
todo el planeta, porque un solo parque solar que genere 1 Gw, ya representa una
superficie tan grande sin insolar que se producen cambios climáticos a escala
local, por el anormal enfriamiento del suelo. Pero sobre todo, el mayor problema
de estas células es que cuesta mucha energía producirlas. Según algunos
expertos, como Howard T. Odum cuestan más del doble de la energía que luego
entregan a lo largo de toda la vida. Hay que pensar en la energía para fundir la
oblea de silicio, la energía para fundir el cristal protector de la placa, la
energía para fundir, laminar y hacer hilo el cobre que lleva metido dentro, o
para hacer los perfiles de aluminio de las carcasas. El coste de su transporte e
instalación en aviones, camiones o barcos a lugares remotos y el coste de
mantenerlo, con medios mecánicos; el coste de la energía para construir los
equipos auxiliares de transformación a energía alterna y el de los
transformadores para pasarla a alta tensión y de las nuevas líneas de alta
tensión, que serían nuevas en la mayor parte de los casos.
Por supuesto que
cualquier consideración de que un sistema fotovoltaico consume más energía que
la que entrega, inhabilita a la solución solar como reemplazo de los fósiles y
todos los cálculos anteriores sobrarían. Pero imaginemos que Howard T. Odum y
tantos otros estaban equivocados y que se consigue sistemas fotovoltaicos que
solo consumen el 70% de la energía que finalmente entregan en los 25 años de
trabajo. Aún así, habría que tomar todos los cálculos anteriores la superficie
necesaria dividirla por 0,3 para ver cual sería la nueva superficie adicional,
destinada SOLAMENTE a generar la energía para seguir manteniendo los paneles.
Tres Españas de superficie.
Pero aún hay
más. Lo penúltimo, es el concepto de crecimiento infinito. Si aún así, se
pusieran a hacer tres Españas de paneles fotovoltaicos, si no se toca y se
cambia el modelo económico de crecimiento y se sigue creciendo un 3% anual, en
apenas un cuarto de siglo, las necesidades energéticas se habrían duplicado. Se
necesitaría cubrir seis Españas. Y en medio siglo, habría que cubrir doce y en
un siglo 24 Españas. El último mazazo a los optimistas inveteraos y mal
documentados, lo representa el hecho de que el 75% de la población mundial
consume el 25% de la energía y el 25% de los ricos consumen el 75% restante. Si
los ricos no renuncian a su modelo ¿por qué habrían de renunciar los pobres a
imitarlos? Eso supone la debacle total, si se insiste en mantener el modelo
económico y social y pretender arreglar el mundo a base de celulitas o
molinitos, porque si los pobres empujasen (nadie se atreverá a negar el derecho
que tienen a “disfrutar” de lo que uno ya disfruta), entonces las necesidades
energéticas se multiplicarían entre 4 y 9 veces. Y eso ya son demasiadas Españas,
infinitas Españas, imposibles Españas, sean solares o eólicas.
Moraleja: la única vía es que los
occidentales empiecen a bajarse de los 12.000 vatios per capita occidentales, a
menos de los 2.000 vatios mundiales de promedio de consumo, para igualarse al
resto del planeta, ya que incluso con 2.00 vatios per capita mundiales ya se
está destrozando el mundo. La otra vía es la confrontación, que es la que parece
que se está siguiendo, mientras algunos esconden la cabeza en los molinos de
viento y en los panelea fotovoltaicos, avestruces que creen que eso solucionara
el problema que tenemos.
1. Análisis de
arriba abajo (top-down)
Otra forma de
ver el impacto no tan ecológico, llevado a ese extremo de intentar resolver con
paneles fotovoltaicos la sed de energía de una sociedad insaciable, es empezar
por arriba, por las entregas energéticas cósmicas. Veamos.
La Tierra recibe
del sol 1.365 vatios por metro cuadrado. Eso supone un flujo constante de unos
172.500 Teravatios constantes. Dado que el año tiene 8.760 horas, eso son
aproximadamente 1.5 billones de Teravatios hora (TWh) al año. Si vemos el
consumo humano actual de energía primaria, vimos que alcanzaba los 128.500 TWh,
pues sucede que el sol nos envía unas 12.000 veces el consumo actual de energía
primaria que consume el hombre.
Figura 3. El ciclo de la energía en
el Planeta Tierra

Ahora bien, de
esta energía, como se muestra en la Figura 2, la que cae sobre los continentes,
que es donde viven los seres humanos, es unas 1.000 veces el consumo actual. Más
que suficiente, dirán algunos. Y desde luego que lo es, si se vive al ritmo y
con la intensidad con que el sol entrega esa energía.
Pero hay que
quitar a esa superficie sobre la que caen las 1.000 veces, el 10% de ella, que
está dedicada a cultivos, unos 11 millones de km2, con lo que
quedarían unas 900 veces. Todavía mucho, claro. Y también las zonas boreales, la
taiga y la tundra, que están muy por encima del Trópico de Cáncer y muy por
debajo del de Capricornio, pero que representan aproximadamente un 25% de la
superficie terrestre. Eso nos deja unas 700 veces el consumo mundial actual.
Todavía bueno. Pero si además queremos respetar las pocas selvas húmedas y
tropicales que nos quedan, la cosa se reduce en otro 15%. Y estamos en 550
veces, todavía. Las praderas son un 23% de la superficie de los continentes,
pero se supone que hay que respetar muchas de ellas, porque es donde suelen
vivir, junto con las selvas, los pocos animales salvajes, cuyas vidas nos hemos
juramentado proteger. Si dejásemos digamos la mitad, que ya serian muy pocas
praderas libres en el mundo, esa sola mitad dejaría los terrenos restantes
recibiendo unas 400 veces lo que consumimos.
Pero sigamos
viendo. Si el rendimiento de las células fotovoltaicas, es como mucho, del 15%,
las superficies que quedan apenas producirían unas 60 veces el consumo humano
actual. ¡Ah!, pero resulta que hay que dejar espacios entre paneles. Digamos que
medio metro cuadrado por cada metro, para poder acceder a su mantenimiento. Ya
quedan unas 45 veces. Todavía es mucho. Pero si quitamos las zonas muy
montañosas y los lagos y ríos, nos quedaríamos en unas 30 ó 40 veces, la
cantidad de energía que hoy consumen los seres humanos.
Se pude ver de
otra forma. Lo que quedarían, serían fundamentalmente los desiertos del planeta,
que son cerca del 15% de la superficie terrestre, tendríamos unas 150 veces el
consumo anual, que reducido por la eficiencia de las células y los espacios
entre paneles, antes mencionados, nos llevan a unas 10 veces el consumo mundial
actual de energía primaria, pero como en los desiertos no suele vivir nadie, ni
hay industrias, habría que trasladar la energía a sitios tan distantes que
muchas veces sería inviable. Y si no es inviable, lo mismo se pierde una gran
cantidad.
Así que nos
movemos entre unas 10 veces que nos darían los desiertos del mundo y unas 30 ó
40 veces que nos darían las tierras libres del mundo. Parece mucho, pero si
ahora tratamos de igualar a los pobres del mundo, con el “American Way of Life”,
tendríamos que multiplicar el consumo actual unas 9 veces y ya estaríamos muy
justitos de energía solar. Y si añadimos que queremos seguir creciendo un 3%
anual y que eso significa multiplicar la producción y el consumo por dos cada
cuarto de siglo, por cuatro cada medio siglo y por dieciséis cada siglo,
entonces, apagamos y nos vamos a otro sitio. Lo que revienta las reservas
fósiles o la energía fotovoltaica o cualquier alternativa, es siempre el modelo
de vida, el modelo de consumo, infinito y capitalista.
Este imparable
análisis de los órdenes de magnitud es el que exaspera a los cantamañanas del
desarrollo sostenible que se niegan a hablar de cambiar el modelo de vida y el
modelo de consumo. Al obligarles a llegar a este extremo, se les fuerza a
reconocer que en sus cálculos i) nunca reconocen que estén pensando en igualar
las condiciones de vida de las ¾ partes de la población más pobre del planeta a
las nuestras, ii) se les obliga a pensar que no hay desarrollo sostenible que se
sostenga sin tocar las estructuras del crecimiento infinito y iii) se les obliga
a reconocer que “la solución será una mezcla de alternativas ecológicas”,
fórmula con la que los de la energía solar intentan desviar el problema hacia
los eólicos y viceversa y ambos a los de la biomasa y así. Nunca quieren ver el
conjunto del problema, porque suelen vivir y muchos de ellos muy bien, de
gestionar una parcela de sostenibilidad insostenible.
B)
Análisis, en órdenes de magnitud de los consumos mundiales de combustibles y su
posible sustitución por energía eólica. Parte 1. El dios Eolo.
1. Análisis de
abajo a arriba (bottom-up) y de arriba a abajo (top-down)
En la sección
solar se había visto que el consumo humano total mundial de energía primaria, en
vatios equivalentes, está en el orden de los 128,5*1015 vatios *
hora.
Ahora bien, del
gráfico de cómo se desgajan las energías del planeta Tierra, la física nos viene
a descubrir la fuerza del dios menor Eolo: se trata de un 0,7% de la energía que
proyecta el sol sobre la Tierra. Si habíamos visto que esa energía equivale a
unas 12.000 veces el consumo humano actual, el 0,7%5, serían unas 84
veces el consumo humano actual. Eolo, unas 84 veces más poderoso que todo el
consumo humano actual. Parece bastante. Pero despiecemos al dios, a ver cuanto
de él podemos aprovechar. Si consideramos que la mayoría de las instalaciones
eólicas habría que colocarlas, por sentido común, en tierra firme y ello es
apenas una cuarta parte de la superficie terrestre (incluso aunque incluyamos lo
que modernamente se ha dado en llamar plataformas “offshore” o marinas, pero que
por razones lógicas no pueden estar más que a pocos Km. de las costas), a ojo de
buen cubero, nos quedamos con unas 25 veces el consumo humano actual.
Pero claro, la capa de aire del planeta Tierra llega hasta los 60 Km. de altura
sobre el suelo. Supongamos también que despreciamos las capas superiores y nos
concentramos sólo en la troposfera, que llega hasta donde llegan los Jumbos, a
unos 11 Km. de altura, donde con frecuencia soplan fuertes vientos de más de 100
Km/h, cuando en la superficie puede haber bastante calma.
Pero los
aerogeneradores más grandes, suelen tener unos 100 metros de altura, que ya es
bastante. Suponiendo que los 100 metros más cercanos, que dada la naturaleza
esférica, son mucho menos del 1% del total del aire, aunque lo tienen mas denso
y que contienen, siendo optimistas, no el 1 sino el 3% de la fuerza total de los
vientos de todo el planeta a todas las alturas, que ya es mucho suponer, nos
quedaríamos con una energía eólica unas 25 *3% = 0,75 veces el consumo humano
actual mundial. Esto es, apenas tres cuartos de toda la energía primaria que los
seres humanos consumimos en la actualidad.
Pero es que la
cosa es aún peor, porque si existe una masa de aire que circula a través del
círculo que forman las aspas del aerogenerador girando, una ley física dice que
las aspas más perfectas que se puedan diseñar en el plano teórico no pueden
captar más del 59% del total de energía que contiene el viento que atraviesa el
círculo mencionado. Esa es la máxima capacidad teórica de transformación de un
generador eólico.
Algún experto me
ha señalado, con razón, que el viento que sale después de pasar por el círculo
de barrido de las palas del generador, suponiendo que se trata de un generador y
que es capaz de sustraer del viento que pasa a través, el 50% de la energía que
contiene, sigue teniendo el 50% restante de la energía y que andaría por ahí
dando vueltas y que hasta podría pasar por otro generador que hipotéticamente
estuviese en esa línea de corriente.
Es cierto, pero
también lo es, que el viento en su movimiento, sobre todo a ras de tierra, sufre
de continuos rozamientos y se va frenando y que el paso por las aspas de un
generador tiende a dispersar el flujo y según un principio de dinámica de
fluidos, esa dispersión hace perder al viento velocidad (a más sección del
flujo, con la misma energía, menos velocidad) y dado que la generación de
energía disminuye con una función cúbica de la velocidad del viento, es muy poco
probable que el resto se pudiese aprovechar de forma completa. El viento sigue
existiendo, pero no porque circule ad infinitum, sino porque el sol sale todos
los días y va renovando el que se agota por fricción entre sí mismo y con
superficies líquidas y fundamentalmente, sólidas rugosas y movibles.
Así pues, nos
quedaríamos, haciendo esa maldad ecológica planetaria, con aproximadamente la
mitad de la energía que hoy consumimos, pero eso podría tener consecuencias
catastróficas, al frenar el 3% de todos los vientos sobre continentes a menos de
100 metros de altura, podría ocasionar daños irreversibles en el comportamiento
de los vientos estacionales (p.e. alisios y contralisios, vientos dominantes del
oeste, masas de viento de hemisferios norte y sur, etc. etc.) las migraciones de
aves, las corrientes marinas que se interrelacionan con ellos y la vida de las
especies que dependen de ambas, entre ellas el hombre, que es la única especie
que no parece darse cuenta de ello.
Y creo que nadie
está en condiciones de garantizar que si se intercepta el 3% de todos los
vientos sobre los continentes a menos de 100 m. de altura, los vientos
dominantes no decidiesen cambiar de lugar, lo que sería una verdadera
catástrofe, no solo ecológica, sino energética, porque los parques eólicos
tienen que anclarse con gruesas placas de hormigón y no pueden cambiarse de
sitio a voluntad.
Que la captura
de la mitad de la energía que ahora consumen los seres humanos, exigiría
interceptar TODOS los vientos sobre continentes a menos de 100 metros de altura,
nos lleva a otra grave conclusión. Si llegamos a necesitar esa mitad extra de la
energía que hoy consumimos del viento, jamás podríamos obtenerla, porque
tendríamos que ser capaces de interceptar TODOS los vientos: los fuertes,
constantes y habituales en determinados lugares conocidos (el Estrecho de
Gibraltar, etc.), pero además, también los de ráfagas y los superiores y sobre
todo, inferiores, a las velocidades de corte, que son las velocidades a las que
el generador no se llega a mover por lo bajas –aunque el viento siga teniendo
algo de energía- o las que se pasan de velocidad y obligan a poner las palas del
generador “en bandera” –a favor del viento- para que no destroce el
aerogenerador.
Estas
velocidades figuran en la tabla 4 de más abajo o en las tablas que tiene todo
generador. Y hay muchísima energía en esos rangos. Y además y sobre todo, es que
obligaría a cubrir CUALQUIER lugar de los continentes para estar seguro de que
se atrapan todos los vientos calculados y eso no es ni remotamente posible, si
un gigantesco generador de este tipo apenas ocupa una hectárea y los continentes
son 155 millones de Km2, o lo que es lo mismo, unos 15.000 millones
de hectáreas. Doble impotencia e imposibilidad: muchos generadores y poca
captura de esa energía del viento.
Pero también se
puede ver de otro modo ¿cuánto nos ocupa y cuanto nos cuesta, en materiales y en
energía? Veamos.
Pongamos un
generador tipo, de los más modernos (la mayoría de los actualmente instalados no
tienen ni la mitad de la capacidad generadora que estos) de 2,3 Megavatios
nominales6.
Se trata de un
monstruo cuyo mástil de acero mide unos 100 metros de alto, y pesa entre 50 y
unas 100 toneladas y el resto de la maquinaria pesa aproximadamente lo
siguiente:
El rotor: 52.000
kilos. La mayoría son de cobre.
Las palas: 10.200 kilos
El
multiplicador: 18.000 kilos
El generador,
lleno de una ingente cantidad de cobre: 12.500 kilos.
Esto no incluye
las toneladas de material accesorio que exige el enclavamiento en el suelo
(toneladas de perfiles de acero y cemento por aparato) para fijarlo y aguantar
la enorme presión del viento. Ni se incluyen las líneas de media y alta tensión
que hay que erigir, muchas veces en lugares remotos y desde luego, en nuevos
emplazamiento respecto de las líneas existentes, durante los centenares de miles
de kilómetros que se requerirían.
Y todo ello para
generar ¿qué?
La generación es
función del cuadrado de la superficie que ocupan las aspas al rotar y del cubo
de la velocidad del viento. A continuación se describe la tabla de generación de
este tipo de generador en función de la velocidad del viento:
Tabla 4: Velocidad del viento y
generación eléctrica en un generador de 2,3 MW de potencia nominal
|
Velocidad
del viento (en m/seg) |
Velocidad
del viento (en Km./h) |
Potencia (en kW) |
|
4 |
14 |
70 |
|
5 |
18 |
183 |
|
6 |
22 |
340 |
|
7 |
25 |
563 |
|
8 |
29 |
857 |
|
9 |
32 |
1225 |
|
10 |
36 |
1607 |
|
11 |
40 |
1992 |
|
12 |
43 |
2208 |
|
13 |
47 |
2300 |
|
14 |
50 |
2300 |
|
15 |
54 |
2300 |
|
16 |
58 |
2300 |
|
17 |
61 |
2300 |
|
18 |
65 |
2300 |
|
19 |
68 |
2300 |
|
20 |
72 |
2300 |
|
21 |
76 |
2300 |
|
22 |
79 |
2300 |
|
23 |
83 |
2300 |
|
24 |
86 |
2300 |
|
25 |
90 |
2300 |
Bien. Sabemos
que el generador empieza a funcionar con vientos de 14 Km/h, pero en realidad,
está sacando su potencia nominal, sólo a partir de vientos de 47 Km/h (más de lo
que corre el corredor humano más veloz), una velocidad de viento que no está
siempre, ni siquiera en los sitios privilegiados de paso de grandes vientos.
Para extrapolar un ejemplo, tomaremos los datos de una empresa productora de
energía eólica española, ya que siendo España el segundo país con mayor potencia
instalada y produciendo y exportando generadores de gran calidad, puede servir
como referente de aprovechamiento7 .
Pues bien, esta
empresa está radicada en Navarra y tiene ubicadas en España la mayor parte de
sus instalaciones. Al ser una empresa pionera, ha elegido los mejores sitios de
generación eólica del país. Su director de Relaciones Públicas admitía que han
investigado a fondo centenares de emplazamientos y eligieron los mejores (había
alguno algo mejor, pero se trataba de años medioambientales importantes y decían
ser respetuosos con el medio ambiente). También admitió que en la provincia de
Navarra ya estaban empezando a tener problemas de “rentabilidad” (eso incluye
los generosos subsidios) en algunos campos de menor cantidad de viento, la ir
faltando sitios de primer orden.
En esas óptimas
condiciones de selección de emplazamientos, con una potencia instalada de 950 Mw
al cierre del 2001, generaron 2041 GWh. Si el año tiene 8.760 horas y suponiendo
que todo el parque estaba instalado en enero de 2001 y estuvo funcionando todo
el año, podría haber generado un máximo de 950 Mw * 8.760 = 8.322 GWh; es decir,
que una de dos, o funcionaron a un cuatro de la potencia nominal durante todo el
año o funcionaron la 100% de la potencia durante un cuarto de año. Pero como la
empresa no da el dato del proceso de instalación y se pueden cometer errores,
porque está instalando mucho, veamos un mapa eólico de las partes más
importantes de España en:
http://usuarios.lycos.es/ElSantoJod/elsitio/CONTENIDO_5_la_energia_espanya.htm,
para concluir que la mayor parte de ellos tienen un promedio máximo anual de 6
m/s de velocidad del viento. Eso en la tabla daría una producción promedio del
15% de la potencia nominal. Así que se puede concluir, sin riesgo de equivocarse
mucho, que los parques eólicos que se instalan en buenos sitios, tienen un
rendimiento promedio sobre la potencia nominal instalada de entre el 15 y el
20%. Tomaremos el 20% para los cálculos que siguen.
Ahora bien, si
el consumo mundial de energía primaria se tuviese que hacer con la energía
eólica, al ser de 128,5*1015 vatios * hora, la pregunta es: ¿cuántos generadores
de 2,3 Mw y entre 150 y 200 toneladas de metal cada uno serían necesarios,
rindiendo al 20%. Estamos suponiendo que los buenos parques no se agotan, ¿algo
falaz, cuando se tenga que hacer a escala mundial? Porque si se coloca un parque
suficientemente grande en un paso de corriente famosa, por ejemplo el Estrecho
de Gibraltar, y se ponen dos gigantescas filas muy buenas de aerogeneradores
consecutivas, de las cuales la primera captura el 50% de la energía y la
segunda, supongamos que captura la otra mitad, ¿quién asegura que el gigantesco
parque “offshore” que se piensa construir en la bahía de Cádiz seguirá teniendo
el mismo flujo de vientos, si ese primer flujo tan importante y estable queda
desmantelado? En fin, grandes preguntas y grandes incertidumbres.
Pues bien, un
generador de 2,3 MW, rindiendo al 20% de su potencia, produciría en un año 2,3
MW * 8.760 horas *20% = 4 GWh; o lo que es lo mismo, 4 * 109 vatios * hora. Así,
serían necesarios unos 128,5*1015 vatios * hora/4 * 109 vatios * hora
= 32 *106 generadores.
O sea, treinta y
dos millones de generadores de unas doscientas toneladas de metal cada uno. Pero
eso es suponiendo lugares ideales en los 32 millones de emplazamientos y vientos
promedio de los buenos. Cualquier fallo en este cálculo puede llevar la
necesidad de cubrir esa necesidad de energía con más de 100 millones de
generadores. Y eso sin contar la salvajada ecológica de colocar 32 millones de
monstruos, que como veíamos tiene la misión de capturar el 10% de todos los
vientos terrestres a menos de 100 metros de altura (o de capturar porcentajes
bastante mayores en sitios más seleccionados; es decir en las importantes
corrientes de viento que existen en el planeta y mantienen los delicados
equilibrios medioambientales.
Vayamos a los
cálculos al peso. Supongamos que son 150 toneladas de metal por generador, de
las que 140 fueran de acero y unas 10 toneladas de cobre. La necesidad de metal
para esos generadores, sería de 150 toneladas, por, digamos 32 millones de
generadores = 4.800 de las que 4.480 millones de toneladas serían de acero y
unos 320 millones de toneladas de cobre, lo que no está nada mal, si se tiene en
cuenta que en 2002 se produjeron en el mundo 900 millones de toneladas de acero8.
Con seguridad,
algunos dirían que no es tanto y que bien podríamos dedicar los próximos cinco
años en el mundo a producir el acero que necesitan los 32 millones de monstruos
y Santas Pascuas. O quizá hacerlo, como sugirió alguien, aumentando la
producción de acero mundial en un 20% para estos propósitos y dedicando, en vez
3 años a consumir todo el acero y paralizar todas las restantes industrias, a
hacerlo en 25 años, sólo con esa subida.
Pero es que hay
más. Si las turbinas de esos 32 millones de generadores requieren unos 320
millones de toneladas de cobre, dado que en el 2001 se produjeron en el mundo,
unas 16 millones de toneladas de cobre9, se necesitaría además toda
la producción mundial de cobre, con sus hornos de fundición y sistemas de
refino, durante los próximos 20 años.
He aquí un buen
dato para el que quiera hacer los cálculos de lo limpia que resulta o puede
resultar la energía eólica, de su dependencia de otras fuentes de energía fósil
(petróleo, carbón y gas), para energía para toda la maquinaria de extracción de
minerales y toda la energía de las acerías y altos hornos para fundir todo ese
metal y metemos toda la energía necesaria para laminarlo, extrusionarlo y
perfilarlo y finalmente para transportarlo en grúas gigantescas y hacer los
caminos rurales y de montaña o las gigantescas para las tan de moda plataformas
“offshore”, mar adentro y en profundidades que obligan a anclajes costosísimos
(en energía, aquí estamos hablando de energía y no de dólares)
Esos son los cálculos que hay que obligar
a hacer a los que dicen que este es el futuro de la energía y el reemplazo de
las energías fósiles. Que los desmientan. Que los maticen, pero que hablen de
órdenes de magnitud, no que corrijan aspectos superficiales. Y si no pueden
rebatirlo, que admitan que ellos están simplemente “jugando a ser ecológicos” o
“jugando a las maquinitas”, no a cambiar un modelo de sociedad que está
reventando.
O jugando a
arreglar su chiringuito, no a reemplazar a los fósiles. Si no le hablan de
reducir drásticamente el consumo de este mundo, en el que siendo el hombre una
maravillosa máquina de 100 vatios, cada occidental lleva sobre su cabeza
permanentemente encendido el equivalente a 100 bombillas de 100 vatios cada una,
es que le están vendiendo una locomotora o un generador eólico o un panelito
solar. Desconfíe.
Madrid. 24 de
noviembre de 2003
Pedro Prieto
Notas
:
1-. British
Petroleum. Statistics 2003. Datos del año 2002
2-. Millones de
toneladas de petróleo equivalente. Unidad que utiliza en sus tablas British
Petroleum para homogeneizar órdenes de magnitud.
3-. Teravatios
por hora. Son 1012 watios hora; o lo que es lo mismo, un billón
europeo (1012) de vatios, durante una hora.
4-. Para estas
conversiones, British Petroleum calcula que el equivalente calorífico de 1 Toe
equivales a 12 MWh y que 1 Mtoe produce 4.500 GWh = 4,5 Twh en una central
moderna, lo que supone que concede a las centrales modernas un rendimiento
global del 37%.
5-. Son, en total, unos 1.200 TW los que se terminan convirtiendo o
transformando en viento, de los 172.500 TW que el sol arroja de forma permanente
sobre la Tierra. Tomado de “La ruta de la energía”,. Ed. Anthropos, Barcelona.
1990. Páginas 177-182, cuyos autores, Josep Puig y Joaquim Corominas, son
profesores de Recursos enegéticos de la Universidad Autónoma de Barcelona.
6-. Datos
extraídos de las especificaciones de la empresa fabricante Nordex (www.nordex-online.com)
7-.
http://www.steelnews.com/features/production_stats.htm
8-.
http://www.lme.co.uk/copper_industryusage.asp |