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Política
Geopolítica Imperial y Recursos Naturales
Gian Carlo
Delgado Ramos
Históricamente, el saqueo de
recursos naturales y la explotación de los pueblos latinoamericanos como
fundamento de la acumulación de capital, ha sido punto nodal en la
geopolítica imperial hemisférica; háblese de la Colonia española o la
Pax Americana. Desde esa perspectiva, las peculiaridades
espaciales-territoriales[i]
de la región, han terminado por precisar las líneas más adecuadas de
subordinación, dentro de un marco de correlación de fuerzas de poder
contradictorias, que buscan las mejores opciones de estímulo de tal
acumulación de capital a favor de los principales grupos de poder
económico.
En los últimos años, la proyección
geoeconómica y geopolítica estadounidense, en particular sobre “su”
zona inmediata (que se abre como un abanico, cubriendo al menos a
México, Centroamérica y Colombia), viene revelando esquemas
crecientemente expoliadores que le permitirían alinear al hemisferio a
las necesidades imperiales de las primeras décadas del siglo XXI. Del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se pretende
pasar entonces a la conformación de lo que el presidente de México,
Vicente Fox, ha denominado Plan Puebla Panamá (PPP); pero más
aún, a la consolidación de un Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA), en la que se reconfirmaría, aún más, la Doctrina Monroe,
en el sentido literal de “América para los americanos”.
Como resultado de las dimensiones del
saqueo y explotación de América Latina (AL), dicho proceso, ha de ir
acompañado de un recrudecimiento de la actuación policíaca-militar,
contrainsurgente y paramilitar de parte de los Estados nación
latinoamericanos y sus aparatos de seguridad. Estos últimos cada vez más
coordinados con el Departamento de Defensa de EUA y con la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) mediante su brazo diplomatico/civil:
la Agencia Estadounidense de Cooperación Internacional (Usaid).
Pero ojo, lo anterior no excluye la intervención directa de EUA desde
sus numerosas bases y otros posicionamientos militares, a través de
programas de “ayuda” militar (como el Plan Colombia), o programas
clandestinos de macro y micro blanqueo de población (sobre
aquellos grupos o personas clave de los movimientos sociales que
contradigan los intereses imperiales estadounidenses).[ii]
El apabullante saqueo, desde luego
no se restringe a la zona del TLCAN. Una investigación que realizaron
Saxe-Fernández y Núñez[vi],
muestra que entre 1976 y 1997 AL realizó una transferencia de excedentes
a favor de los países ricos, conservadoramente estimada en 2 billones 51
mil 619.1 millones de dólares, deflactados al PIB 1990 de EUA.[vii]
Esa dinámica de transferencia de excedentes está consolidada en sinergia
al pago de la deuda y sus intereses, lo que entre otras cosas, ha
llevado a la creciente depredación de la naturaleza y al empobrecimiento
de los pueblos latinoamericanos, y que promete agudizarse todavía más
con la implementación de los mencionados esquemas de integración. Los
datos son contundentes. El pago de servicios de la deuda de AL entre
1982 y 1996, fue de al menos 718 mil millones de dólares, mientras que
el total de la deuda externa de AL ascendió en 1996 a los 623 mil
millones de dólares.[viii]
La tendencia se mantiene hasta ahora.
De orden mayor son las implicaciones
de la mencionada desnacionalización de los activos estratégicos,
incluyendo la de los recursos naturales o activos naturales. Todo
lo que un país defiende en caso de guerra es justamente lo que se ha
venido rematando, algo que es en extremo delicado, ya que en caso de
“desestabilización social interna” es más que factible, como lo indica
Saxe-Fernández para el caso de México, que sea EUA quien defienda en
nuestros territorios lo que “compraron” sus empresarios. No es de
extrañar entonces, que uno de los principales objetivos del TLCAN fuese
garantizar la seguridad y operatividad de las inversiones
extranjeras, hecho que debería llevarnos a poner atención en las
negociaciones del ALCA y las amplias concesiones que una elite de poder
latinoamericana, bien identificable, viene endosando a costa de la
seguridad nacional de los Estado-nación al sur del río Bravo, sus
recursos y su gente.
Paralelamente, tres elementos resaltan
por sus dimensiones centrifugadoras y centripetadoras en Mesoamérica: el
PPP, el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) y,
por su proximidad, el Plan Colombia.
Por un lado, el PPP, según sus
impulsores, se cimienta en “... políticas de estado que promuevan,
incentiven y faciliten las inversiones productivas privadas.”[ix]
Opera formalmente en los estados mexicanos
de Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco,
Veracruz y Yucatán, así como en los siete países centroamericanos. Tiene
proyectos de inversión, mucha de la cual es extranjera, en carreteras,
puertos marítimos, tendidos eléctricos y de comunicaciones (incluyendo
los de fibra óptica), plantas generadoras de electricidad
(termoeléctricas, hidroeléctricas), oleoductos y gasoductos,
ferrocarriles, aeropuertos, canales secos y de agua, corredores
industriales-maquiladores (algunos interoceánicos), proyectos
turísticos o “ecoturísticos” de inspiración multinacional, etc.
Por el otro lado, el CBM, que opera
en la misma región geográfica, alude a la inversión de capital para la
“conservación y uso sustentable” de los recursos naturales. Es un
esquema en el que por “uso sustentable”, se entiende la explotación de
recursos estratégicos (biodiversidad, forestas, agua, etc.) por parte de
un selecto grupo empresarial, extranjero en su mayoría.[x]
Amplias han sido las denuncias[xi]
acerca de la funcionalidad del CBM para abrir las puertas al saqueo de
los recursos bióticos mediante proyectos de “bioprospección” o, mejor
dicho, de biopiratería.[xii]
Los promotores del CBM informan a los mesoamericanos que se trata de un
proyecto de poco más de 17 millones de dólares (mdd)[xiii],
mientras que el documento oficial del Banco Mundial (BM)/Global
Environmental Facility (GEF), principales promotores del CBM en
favor de sus multinacionales, puntualizaba en el año 2000 que, “… el GEF
acordó hacerse cargo de 66.99 mdd de los 90.05 mdd que comprendía el
presupuesto inicial.”[xiv]
Para el 2001, otro documento del BM/Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) presentado en Europa, referente a la “perspectiva del
financiamiento internacional” en el CBM, señalaba que: “... los montos
de las inversiones financiadas por ambas instituciones directamente
relacionadas, ascienden a 888 mdd y las indirectamente asociadas a 4,541
millones; es decir 5,429 mdd en total.”[xv]
Lo anterior evidencia que lo que
está en juego, no puede ser únicamente un inocente proyecto que se
limita a la conservación de la riqueza biológica mesoamericana, lo que
lleva a pensar en el grado de sinergia que se pretende establecer entre
el CBM y el PPP para refinar el procedimiento de saqueo y
explotación de la región. La apresurada negativa de los country
managers[xvi]
mesoamericanos acerca de cualquier tipo de vinculación no se hizo
esperar.[xvii]
Con señalamientos escuetos que dejan poco claro cómo es que proyectos de
esas características y que operan en un mismo territorio, no tienen nada
que ver; dichos country managers han “olvidado”, cuando menos,
dar explicaciones sobre la ejecución de vigorosas actividades castrenses
y de otros aparatos de seguridad e inteligencia, a las que se les agrega
el abierto contexto militarizado de Colombia. Este último país, objeto
de lo que se ha calificado como “un intercambio de armas
(estadounidenses) por droga (colombiana)”, también ha experimentado, por
medio del Plan Colombia, la penetración masiva de capitales
extranjeros, el grueso de EUA. De ahí que el Departamento de Estado
de ese país (DdE) señale que el objeto de los convenios no
castrenses es para, “… contribuir a la financiación de programas de
alternativas viables a los cultivos ilícitos, al mismo tiempo que
destina fondos para la construcción de infraestructura rural y a la
promoción de una mejor administración de los recursos naturales.”[xviii]
La relación entre geopolítica
imperial y recursos naturales, se entienden mejor si se revisa
espacialmente la localización de emplazamientos militares y afines, con
respecto a las principales reservas de biodiversidad, agua, petróleo y
minerales.
En Mesoamérica se pueden visualizar
una serie de corredores de recursos relativamente continuos de dichos
recursos, e incluso algunos de ellos se superponen. Según indica un
estudio, “… las regiones del trópico combinan su alta incidencia de
biodiversidad con las altas concentraciones de minerales. Juntas… [a
nivel mundial]… representan importantes centros de producción de
minerales con el 17.4% del hierro, 14.2% del cobre, 2.2% del oro y el
50.4% de bauxita.”[xix]
Esas mismas zonas megadiversas atraen las lluvias y la humedad
atmosférica, factores que contribuyen a incrementar sus importantes
reservas de agua dulce. Por ejemplo, el traslape de tales corredores se
identifica en el biodiverso estado de Chiapas (México) donde hay
substanciales yacimientos de petróleo, uranio y otros minerales, y
cuantiosas reservas de agua. En Guatemala “coincide” la densa selva
maya, la abundancia de ríos y lagos del Petén y los yacimientos
petroleros del noroeste (región de la Laguna del Tigre). En Nicaragua
los yacimientos de oro y los bosques de la región este; así como la
cuenca petrolera marina del Atlántico, justo en zona de arrecifes de
coral -límite marítimo con Honduras-, y punto de confluencia de zonas
terrestres megadiversas (Mosquitia, Honduras y Misquitos, Nicaragua).
Los yacimientos de cobre de Honduras se dispersan en la zona boscosa de
pino del oeste y parte de las montañas de Comayagua. Las minas de cobre
(Cerro Colorado) se empalman con la alucinante riqueza biótica e hídrica
de la Comarca Ngobe Bügle en Panamá; etc.
Esta misma zona del hemisferio se
encuentra plagada de emplazamientos castrenses de EUA. Un sistema de
vigilancia para México, Centroamérica y el Caribe opera con una red
compleja de fuentes. Si nos movemos de Norte a Sur, nos topamos con el
radar ROTHR de Corpus Christi en Texas, las bases-radares de Soto Cano
en Honduras, la de Guantánamo en Cuba y la de Puerto Rico (la estación
naval Roosevelt Rose, además del fuerte
Buchanan).
Encima se anexa el sistema de espionaje satelital (tipo AVHRR, de
radiómetro de gran resolución) y los continuos sobrevuelos de aviones
espías. Otras bases militares son la de Comalapa en El Salvador (además
del Centro Regional de Drogas y la embajada tipo “bunker” más
grande de Centro América que mantiene EUA en ese diminuto país); la
programada en la zonal de Liberia en Costa Rica; las antiguas bases del
Canal de Panamá (Howard, Isla Galeta, Rodman, Sherman, Balboa, Pina y
Clayton) y otros emplazamientos como el aeropuerto militar
estadounidense de la ciudad de Panamá. Igualmente, se encuentran lo que
EUA denomina como “Locaciones de Operaciones de Avanzada” (FOL) y
“Sitios de Operaciones de Avanzada” (FOS), entre los que están los de
Costa Rica, Belice, Honduras, Islas Caimán y Panamá; o el FOL de Aruba-Curaçao.
De la mano del Comando Sur (USSOUTHCOM)
[xx]
con sede en Florida y sub-sede en Puerto Rico, en México y Centroamérica
hay un equipamiento de los ejércitos domésticos y un adiestramiento de
los altos mandos y grupos elite, por parte de EUA; llegando, en algunos
casos como los de Guatemala y Panamá, a la directa ingerencia en las
fuerzas armadas nacionales.
Sudamérica, el epicentro de
biodiversidad del planeta[xxi]
y con las mayores reservas de agua dulce (tan sólo Brasil tiene el 20% a
nivel mundial), sin mencionar los importantes yacimientos de minerales y
petróleo, es una región similarmente invadida de presencia militar
estadounidense. En algunas regiones –como la andina amazónica-, la
situación es más notoria. Podemos mencionar la base-radar de Manta en
Ecuador; las de Caquetá, Leticia y el Putumayo en Colombia; los FOS y
FOL en Iquitos; la base de Santa Lucía y el Putumayo peruano; la de
Chapare y una unidad “antiterrorista” en Santa Cruz de la Sierra en
Bolivia; las de Salta, Chubut, Río Negro y las operaciones
Cabañas-Ilegales y de Marines en el Delta, todas en Argentina. Bases de
entrenamiento de boinas verdes en Paraguay; la base-radar de Venezuela,
la recién negociada ampliación de la base de Alcántara en Brasil, la de
Tolhuin en Tierra del Fuego y las múltiples bases-radar en el Atlántico
Sur y la Antártida.
Esa aparatosa presencia militar, de
frente a la competencia inter-capitalista en los múltiples negocios
relacionados a los recursos naturales y a otras esferas de acumulación
de capital, ha dado a EUA ventajas únicas.[xxii]
El calificativo de que AL se perfila como el traspatio
estadounidense es correcto si se tiene en cuenta que sólo es posible con
la cooperación de una cúpula oligarca que detenta gran parte del poder
en nuestros países y que, para “quedar bien”, viene montando, incluso
con iniciativa propia, nuevas y más provocadoras modalidades de
militarización, paramilitarización y contrainsurgencia.
En los territorios ricos en
recursos, el gambito de los geopolíticos se ha justificado en repentinos
y supuestos aumentos de las actividades delictivas, especialmente del
narcotráfico. También en y desde la retórica facilona del “desarrollo
sustentable”, que se viene prestando como comodín a cualquier acción de
las elites capitalistas y que “obliga” la actuación de las fuerzas
militares para garantizar la “conservación” de tales o cuales espacios.
El nuevo ordenamiento territorial de Mesoamérica (hecho con fotografías
de la National Aeronautics Space Administration de EUA - NASA)[xxiii]
debe entonces partir de la recuperación de la “ingobernabilidad” sobre
bosques y montañas ya que, según los country managers, bloquea el
desarrollo económico y la conservación de ecosistemas. Se trata de una
línea de razonamiento poco original, ya que ha sido difundida por el
Norte. Por ejemplo, desde la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), su director general, Jacques Diouf,
señaló en Johanesburgo que “los conflictos pueden ser el mayor obstáculo
que encontremos para lograr nuestro objetivo. Si no hay paz, no es
posible reducir la pobreza. Si no hay paz, no podemos garantizar el
suministro de alimentos. Si no hay paz, no podemos siquiera pensar en
lograr el desarrollo sustentable.”
Los mecanismos empleados son
múltiples, desde el formal desalojo y supuesta reubicación de pueblos
enteros por parte del ejército, el despeje contrainsurgente, el uso de
grupos paramilitares para posicionarse de zonas estratégicas o la
fabricación y estimulación de conflictos entre las comunidades indígenas
seleccionadas, entre otros. Las perspectivas son: facilitar el saqueo,
privatización y explotación intensiva de los activos materiales,
naturales y humanos de la región por parte de multinacionales
involucradas en los bionegocios, agronegocios, en el del agua y la
electricidad/petróleo, el de la minería, u otros, como los proyectos
ecoturisticos de multinacionales hoteleras, la mayoría fuertemente
promovidos desde el CBM.
Aunque es cierto que lo anterior no
es un escenario nuevo para la región, sí lo es el grado de intensidad y
creciente apertura con el que se está ejecutando.
Los intentos de apropiarse la zona de
los Chimalapas (México) ha pasado de disputas por el tipo de propiedad
de la tierra y sus delimitaciones, a la necesidad de desalojar la zona
dados los supuestos impactos ecológicos que generan las comunidades
locales quienes, según las instancias gubernamentales, son responsables
de la propagación de incendios (algo que se ha demostrado, como en el
caso de Montes Azules, ha sido fabricado por actores que se verían
beneficiados con el desalojo de esas regiones[xxiv]).
La “última oportunidad de los Chimalapas”, una vez “limpia” la
zona, sería su conformación como Reserva de la Biosfera (de
propiedad federal y ya no comunal/ejidal, garantizando a nuevos actores
privados el acceso y usufructo de los recursos); al menos así se expresa
la ONG estadounidense World Wide Found for Nature (WWF),
financiada o vinculada al Departamento de Estado de EUA (DdD),
la Usaid y múltiples corporaciones multinacionales.
[xxv]
La reserva Montes Azules
(Chiapas), otra joya de la corona, insistentemente se aspira despejar,
tanto con la misma intentona de los incendios, como por “la” nueva
retórica conservacionista que ha llevado a José Campillo (procurador
ambiental de México) a decir que “habrá más reubicaciones de
asentamientos irregulares establecidos en Montes Azules debido a que
continúa la devastación de selvas.”[xxvi]
Llama la atención que entre los actores a la cabeza de tal campaña estén
las estadounidenses Conservation Internacional y National
Geographics.[xxvii]
La primera con un amplio historial en actividades de biopiratería en esa
zona, es igualmente financiada por la Usaid y el DdD.
Vinculado a ese saqueo de
biodiversidad también está el del agua. Justo en la zona de la Cuenca
del Usumacinta donde se tiene planeada la construcción de un sistema de
al menos cinco hidroeléctricas, la geopolíticos ha revelado la
necesidad de plantar un fuerte posicionamiento militar desde el eje
hidrológico Altamirano-Ocosingo-Chilón que fluye hacia los ríos Lacantún
y Usumacinta en la frontera con Guatemala, hasta el eje hidrológico
Tulijá-Agua Azul que baja, de sur a norte, de Chilón a Tumbalá-Tila
hacia el estado de Tabasco en México.[xxviii]
Ello ha incluido un fortalecimiento de la militarización y
paramilitarización de la frontera mexicana, del Petén, y seguramente de
las operaciones clandestinas que desde hace mucho realiza la CIA y otras
agencias similares en Guatemala[xxix]
y el resto de Latinoamérica.
De igual forma se unen los
“esfuerzos” del Comando Sur. En el Darién, zona de selva tropical
con alta concentración de endemismos (especies únicas en el mundo),
advirtió el general James Hill, jefe del Comando, “… es posible una
invasión de narcoterroristas… [por lo que]… Panamá y EUA están
explorando nuevos mecanismos de apoyo.”[xxx]
Esos “mecanismos” contemplan una segunda fase del Plan Nuevos
Horizontes, un operativo estadounidense que comprende "una serie de
actividades de asistencia humanitaria y entrenamiento militar en América
Latina y el Caribe", y que en Mesoamérica ha irrumpido intensamente en
Guatemala.
En Colombia, las actividades
geoestratégicas del Plan Colombia giran en torno a los
yacimientos más importantes de petróleo. De ahí que sea crucial para EUA,
por ejemplo, la toma militar y “defensa” del oleoducto de Caño Limón
operado por Ecopetrol y su multinacional Occidental Petroleum,
que recorre 780 kilómetros desde los campos petroleros en el
departamento colombiano de Arauca, cerca de la frontera con Venezuela,
hasta el puerto de Coveñas en la costa atlántica.[xxxi]
¡Una buena superficie objeto de militarización!
La lista puede continuar para cada
país y territorio, aunque con características individuales. El escenario
es de evidente subordinación espacial, saqueo y desnacionalización de
los activos estratégicos de Mesoamérica, y de AL en general, en
beneficio de la cúpula empresarial de EUA y de sus cambiantes “socios”
menores. La geopolítica imperial, solapada por los country managers
latinoamericanos, juega un papel central como dispositivo centripetador,
donde no sorprende pero destaca, el doble papel que funge la Usaid:
velar por los intereses geoeconómicos y geopolíticos de EUA. Se sabe que
la Usaid, como se ha indicado, mantiene íntimos vínculos con la
Agencia Central de Inteligencia, incluso se le ha llegado a
calificar como el brazo internacional de la CIA.
Más aún, tiene acuerdos formales de “cooperación” con el
Departamento de la Defensa. La Office of Democracy and Governance y la Office of
Transition Initiatives trabajan en equipo para diseñar los programas
cívico-militares de la Agencia de Cooperación. Según un documento del
Center for Democracy and Governance, “… la Usaid ha pagado por
muchos programas cívico-militares del Gobierno de EUA… [ello porque]...
resulta esencial la coordinación cercana entre los programas del DdD y
aquellos provenientes de la Usaid, ya que sin duda alguna, la necesidad
del control civil, solamente puede ser fortalecida desde programas que
están manejados por agencias civiles.”[xxxii]
Tal flamante precisión, esclarece
la lógica operativa que de fondo permea la actuación de la Usaid en AL.
El hecho de que una parte importante de los proyectos de conservación
del medio ambiente en Mesoamérica provenga de esa Agencia, directamente,
o por medio de ONGs que financia (entre otros fondos que destina bajo
diversos rubros), es algo que se debe considerar para medir con mayor
atino la geopolítica imperial.
Por todo lo anterior, si bien EUA
tiene el claro objetivo de incidir crecientemente en el acceso, uso y
usufructo de recursos naturales, en la explotación de la fuerza de
trabajo y en el control civil, hay que recalcar que no se trata de un
monolito que se nos viene encima sin salida alguna. Las grietas y
contradicciones son igualmente contrastantes. Ante ello, la denuncia de
lo que sucede en nuestros territorios como una herramienta de lucha,
viene demostrando que puede obstruir la fluidez de la pax americana,
sobre todo porque fomenta la conciencia social y de clase, y posibilita
una mejor coordinación de los movimientos sociales (a nivel local,
nacional, regional y hemisférico). Cada día se avanza en esa dirección
y, aunque falta camino por recorrer, las posibilidades para desmantelar
el sistema y explorar caminos para la construcción de otra historia, en
nuestro caso, de y para AL, son prometedoras a medida que los pueblos
colectivamente pelean por un objetivo común.

NOTAS:
[1]
Espacio geográfico
se
entiende aquí, como una fuerza productiva estratégica que no solamente
incluye al espacio geográfico per se, sino también la totalidad
del espacio social a analizar. El espacio geográfico
contiene los territorios, mismos que con dimensiones espaciales
relativamente pequeñas, comprenden características naturales,
económicas y político-sociales similares entre sí, pero que pueden
conformar solamente uno de los diversos escenarios que forman el
espacio geográfico.
[2]
Para una indagación sobre macro y micro blanqueo, véase: Saxe-Fernández,
John. Proyecciones Hemisféricas de la Pax Americana. Amorrortu. Argentina, 1975.
[3]
Consúltese en: Saxe-Fernández, Petras, Veltmeyer y Nuñez.
Globalización, Imperialismo y Clase Social. Lumen-Hvmanitas.
Argentina, 2001.
[4]
Saxe-Fernánde, John. La Compra-Venta de México. Plaza y Janés.
México, 2002: 45.
[5]
Véase: Delgado-Ramos, Gian Carlo. La Amenaza Biológica. Plaza y
Janés. México, 2002.
[6]
Saxe Fernández et al, 2001. Op Cit.
[7]
Saxe-Fernández John. “La presidencia imperial en Monterrey”. La
Jornada. México, 21 de marzo de 2002.
[8]
Saxe-Fernández, 2002: 68.
[9]
Presidencia de la República. Documento Base del PPP. México,
marzo de 2001: 5. Las cursivas y subrayado son míos.
[10]
Delgado-Ramos, 2002. Op cit. Respecto al negocio del agua, consúltese:
Delgado-Ramos, Gian Carlo. “Privatización del Agua dulce
Mesoamericana”. Nueva Sociedad. No. 183. Venezuela, 2003.
[11]
Véase: Correo Ilustrado. “Responde investigador a director de proyecto
corredor biológico. La Jornada. 16 de diciembre de 2001.
Enciso, Angélica. “Con patrocinios el BM busca controlar 34 áreas
naturales protegidas de México.” La Jornada. 26 de enero de
2002.
[12]
Término ideado en 1993 por Pat Money. Se refiere a la utilización de
los sistemas de propiedad intelectual para legitimizar la propiedad y
el control exclusivos de conocimientos y recursos biológicos
sin reconocimiento, recompensa o protección de las contribuciones de
las comunidades indígenas y campesinas. En tal sentido, indica Mooney,
la bioprospección no se puede ver más que como biopiratería.
[13]
Galán José (enviado). “Concretan México y Centro América corredor
biológico mesoamericano”. La Jornada. 28 de febrero de 2003.
[14]
BM. Mesoamerican Biological Corridor Project. Reporte No.
23132- ME. Washington, D.C 2000.
[15]
Aproximadamente 3,762 provienen del BID -3,670 de inversión y 92 de
cooperación técnica- y 1,667 del BM -1,645 y 22 millones
respectivamente- Lo anterior, no incluye los proyectos ejecutados por
otras agencias y ONG internacionales por alrededor de 361 mdd más.
(BM/BID. El corredor biológico mesoamericano como un eje de
desarrollo sostenible para la región. Taller Manejo Sostenible de
Recursos Naturales a Nivel Regional. Madrid: 3)
[16]
Me refiero a la elite de poder que actúa funcionalmente a los
intereses de EUA, conformándose con las “moronas del pastel”. En tal
sentido, sigo la sugerencia del ex-presidente tico, Rodrigo Carazo,
quien calificó a los presidentes centroamericanos como “country
managers del Banco Mundial”.
[17]
Gómez MENA, Carolina (enviada) “Queremos un corredor de empresas
campesinas, no de maquiladoras, señala indígena a Lichtinger”. La
Jornada. México. 4 de marzo de 2003.
[18]
DdE. “Colombia y Estados Unidos firman convenios Plan Colombia”. 26 de
septiembre de 2000. El subrayado es mío.
[19]
IUCN. Minería en el Trópico: el caso de Centroamérica.
San José, Costa Rica, 1999: 26
[20]
Se trata de uno de los nueve comandos que operan a nivel mundial para
asegurar los intereses de EUA. Cubre 32 países (19 en Centro y
Sudamérica y 12 en el Caribe), lo que representa cerca de una sexta
parte de la masa terrestre Véase mapa en: http://www.southcom.mil/pa/idxfacts.htm
[21]
Myers N. Y. “Treathened Biotas: hotspots in tropical forests.”
The Environmentalist 8(3). EUA, 1988.
[22]
Delgado-Ramos, Gian Carlo. Anteproyecto de Investigación “Geoeconomía
y Geopolítica de la Biodiversidad en AL”. Programa de Investigación
sobre Política y Geopolítica de la Ecología en AL y el Caribe.
Clacso, noviembre de 2001.
[23]
Nasa/Ccad. Memorandum of understanding between The National
Aeronautics and Space Administration of the United States of America
and the Central American Commission on the Environment and Development
of a Mesoamerican Biological Corridor. Washington D.C., EUA. 1998.
[24]
Barreda Marín, Andrés. “Mentir y olvidar no ayuda a conservar Montes
Azules”. La Jornada. 25 de mayo de 2000. Para una indagación
extensa véase: Barreda, Atlas Geoeconómico y Geopolítico de Chiapas.
Tesis Doctoral. Unam, 1999.
[25]
Véase: Semarnat-WWF. Chimalapas: la última oportunidad. Oaxaca,
México, 2001.
[26]
Jornada, La.
“Seguirán los desalojos en Montes Azules.” 20 de febrero de 2003.
[27]
Bellinghausen, Hermann. “EU, organismos mundiales y transnacionales
quieren limpiar de indígenas Montes Azules”. La Jornada. 25 de
marzo de 2002.
[28]
Revise el interesante texto de CEARR. La secesión pos Panamá del
codiciado sur-sureste mexicano y Chiapas como núcleo innegociable.
Istmo de Chiapas, México. 9 de septiembre de 2002.
[29]
Consúltese: Immerman, Richard. The CIA in Guatemala. Texas
Panamerican Papers. EUA, 1982.
[30]
Reyes Nuñez, Álvaro. “El general Hill propone segunda fase de “Nuevos
Horizontes” en Darien. La Prensa. Panamá. 11 de marzo de 2003.
[31]
Véase: DdE. “La Destrucción de los Oleoductos”. http://usinfo.state.gov/espanol/andes/homepage.htm
[32]
Center for Democracy and Governance. Civil-military Relations:
USAID´s Role. Washington, D.C. Julio de 1998.
Fuente
Enrique Carpintero . Revista Topía
[i]
Espacio geográfico
se
entiende aquí, como una fuerza productiva estratégica que no
solamente incluye al espacio geográfico per se, sino también
la totalidad del espacio social a analizar. El espacio
geográfico contiene los territorios, mismos que con
dimensiones espaciales relativamente pequeñas, comprenden
características naturales, económicas y político-sociales similares
entre sí, pero que pueden conformar solamente uno de los diversos
escenarios que forman el espacio geográfico.
[ii]
Para una indagación sobre macro y micro blanqueo, véase: Saxe-Fernández,
John. Proyecciones Hemisféricas de la Pax Americana. Amorrortu. Argentina, 1975.
[iii]
Consúltese en: Saxe-Fernández, Petras, Veltmeyer y Nuñez.
Globalización, Imperialismo y Clase Social. Lumen-Hvmanitas.
Argentina, 2001.
[iv]
Saxe-Fernánde, John. La Compra-Venta de México. Plaza y Janés.
México, 2002: 45.
[v]
Véase: Delgado-Ramos, Gian Carlo. La Amenaza Biológica. Plaza
y Janés. México, 2002.
[vi]
Saxe Fernández et al, 2001. Op Cit.
[vii]
Saxe-Fernández John. “La presidencia imperial en Monterrey”. La
Jornada. México, 21 de marzo de 2002.
[viii]
Saxe-Fernández, 2002: 68.
[ix]
Presidencia de la República. Documento Base del PPP. México,
marzo de 2001: 5. Las cursivas y subrayado son míos.
[x]
Delgado-Ramos, 2002. Op cit. Respecto al negocio del agua,
consúltese: Delgado-Ramos, Gian Carlo. “Privatización del Agua dulce
Mesoamericana”. Nueva Sociedad. No. 183. Venezuela, 2003.
[xi]
Véase: Correo Ilustrado. “Responde investigador a director de
proyecto corredor biológico. La Jornada. 16 de diciembre de
2001. Enciso, Angélica. “Con patrocinios el BM busca controlar 34
áreas naturales protegidas de México.” La Jornada. 26 de
enero de 2002.
[xii]
Término ideado en 1993 por Pat Money. Se refiere a la utilización de
los sistemas de propiedad intelectual para legitimizar la propiedad
y el control exclusivos de conocimientos y recursos biológicos
sin reconocimiento, recompensa o protección de las contribuciones de
las comunidades indígenas y campesinas. En tal sentido, indica
Mooney, la bioprospección no se puede ver más que como biopiratería.
[xiii]
Galán José (enviado). “Concretan México y Centro América corredor
biológico mesoamericano”. La Jornada. 28 de febrero de 2003.
[xiv]
BM. Mesoamerican Biological Corridor Project. Reporte No.
23132- ME. Washington, D.C 2000.
[xv]
Aproximadamente 3,762 provienen del BID -3,670 de inversión y 92 de
cooperación técnica- y 1,667 del BM -1,645 y 22 millones
respectivamente- Lo anterior, no incluye los proyectos ejecutados
por otras agencias y ONG internacionales por alrededor de 361 mdd
más. (BM/BID. El corredor biológico mesoamericano como un eje de
desarrollo sostenible para la región. Taller Manejo Sostenible
de Recursos Naturales a Nivel Regional. Madrid: 3)
[xvi]
Me refiero a la elite de poder que actúa funcionalmente a los
intereses de EUA, conformándose con las “moronas del pastel”. En tal
sentido, sigo la sugerencia del ex-presidente tico, Rodrigo Carazo,
quien calificó a los presidentes centroamericanos como “country
managers del Banco Mundial”.
[xvii]
Gómez MENA, Carolina (enviada) “Queremos un corredor de empresas
campesinas, no de maquiladoras, señala indígena a Lichtinger”. La
Jornada. México. 4 de marzo de 2003.
[xviii]
DdE. “Colombia y Estados Unidos firman convenios Plan Colombia”. 26
de septiembre de 2000. El subrayado es mío.
[xix]
IUCN. Minería en el Trópico: el caso de Centroamérica.
San José, Costa Rica, 1999: 26
[xx]
Se trata de uno de los nueve comandos que operan a nivel mundial
para asegurar los intereses de EUA. Cubre 32 países (19 en Centro y
Sudamérica y 12 en el Caribe), lo que representa cerca de una sexta
parte de la masa terrestre Véase mapa en: http://www.southcom.mil/pa/idxfacts.htm
[xxi]
Myers N. Y. “Treathened Biotas: hotspots in tropical forests.”
The Environmentalist 8(3). EUA, 1988.
[xxii]
Delgado-Ramos, Gian Carlo. Anteproyecto de Investigación
“Geoeconomía y Geopolítica de la Biodiversidad en AL”. Programa
de Investigación sobre Política y Geopolítica de la Ecología en AL y
el Caribe. Clacso, noviembre de 2001.
[xxiii]
Nasa/Ccad. Memorandum of understanding between The National
Aeronautics and Space Administration of the United States of America
and the Central American Commission on the Environment and
Development of a Mesoamerican Biological Corridor. Washington D.C.,
EUA. 1998.
[xxiv]
Barreda Marín, Andrés. “Mentir y olvidar no ayuda a conservar Montes
Azules”. La Jornada. 25 de mayo de 2000. Para una indagación
extensa véase: Barreda, Atlas Geoeconómico y Geopolítico de
Chiapas. Tesis Doctoral. Unam, 1999.
[xxv]
Véase: Semarnat-WWF. Chimalapas: la última oportunidad.
Oaxaca, México, 2001.
[xxvi]
Jornada, La.
“Seguirán los desalojos en Montes Azules.” 20 de febrero de 2003.
[xxvii]
Bellinghausen, Hermann. “EU, organismos mundiales y transnacionales
quieren limpiar de indígenas Montes Azules”. La Jornada. 25
de marzo de 2002.
[xxviii]
Revise el interesante texto de CEARR. La secesión pos Panamá del
codiciado sur-sureste mexicano y Chiapas como núcleo innegociable.
Istmo de Chiapas, México. 9 de septiembre de 2002.
[xxix]
Consúltese: Immerman, Richard. The CIA in Guatemala. Texas
Panamerican Papers. EUA, 1982.
[xxx]
Reyes Nuñez, Álvaro. “El general Hill propone segunda fase de
“Nuevos Horizontes” en Darien. La Prensa. Panamá. 11 de marzo de
2003.
[xxxi]
Véase: DdE. “La Destrucción de los Oleoductos”. http://usinfo.state.gov/espanol/andes/homepage.htm
[xxxii]
Center for Democracy and Governance. Civil-military Relations:
USAID´s Role. Washington, D.C. Julio de 1998.
Fuente
Enrique Carpintero . Revista Topía
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