|
Desenlace
La energía interna almace-nada momentá-neamente
en el combustible es transferida al agua a través de la vaina. Por ser
la potencia tan alta (el máximo del primer pico, ya apagado, es de 100
veces la potencia nominal) el agua hierve súbitamente y esa explosión de
vapor expulsa del reactor el resto del agua líquida. Ello implica una
inserción de reactividad de 3 Sievert, sin más margen de actuación para
el efecto Doppler, y tiene lugar el segundo y definitivo pico de
potencia. En menos de medio segundo se alcanzan 480 veces la potencia
nominal y se liberan en total más de un millón de millones de Julios,
que provocan extraordinarias ondas de choque y la destrucción física del
reactor y sus elementos circundantes, entre ellos la cubierta. El
reactor se hace subcrítico como consecuencia de su descoyuntamiento, la
caída del combustible al fondo de la vasija y la pérdida de una
configuración geométrica adecuada para mantener la reacción en cadena.
El reactor como tal ha dejado de funcionar.
La
evolución de las variables más significativas durante el accidente se
muestran en la figura adjunta.
La abscisa marca el tiempo, en
los segundos previos a la explosión.
Las ordenadas toman distintos valores
dependiendo de la variable representada:
-
Reactividad
-
Potencia
-
Temperatura del agua
-
Fracción de burbujas
-
Flujo de recirculación MPC
Consecuencias
radiológicas del accedente de Chernóbil-4
Introducción
La
explosión e incendio del reactor número 4 de la central nuclear de
Chernóbil, el día 26 de abril de 1986, a la 1:23 de la mañana, produjo
la liberación de enormes cantidades de material radiactivo a la
atmósfera; el fuego fundió los elementos combustibles del núcleo del
reactor, liberándose los productos de fisión gaseosos y volátiles
acumulados en su interior.
El
accidente supuso la contaminación significativa de grandes extensiones
de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, afectando seriamente a la
población local. En los 10 años transcurridos desde esta tragedia se han
realizado esfuerzos muy importantes para evaluar las consecuencias
sanitarias de la exposición a las radiaciones durante el accidente, la
evolución de la contaminación del medio ambiente y su mitigación, así
como para mejorar la gestión de emergencias.
Consecuencias
directas del accidente
1. Programas de colaboración UE/CEI:
La desaparición de las barreras políticas con Occidente ha propiciado
una amplia colaboración internacional para el estudio y mitigación de
las consecuencias radiológicas del accidente. Uno de los programas de
colaboración que mayores frutos ha dado ha sido el desarrollo entre la
Unión Europea (UE) y las tres repúblicas de Rusia, Bielorrusia y
Ucrania, cuyos resultados han sido presentados muy recientemente en la
Primera Conferencia Internacional de la Comisión Europea, Bielorrusia,
la Federación Rusa y Ucrania sobre las consecuencias Radiológicas del
Accidente de Chernóbil ". (Minsk, Bielorrusia, 18-22 Marzo 1996)
Básicamente, dicho programa cubre aspectos ambientales y ecológicos,
población afectada y exposición recibida; efectos a la salud sobre los
distintos grupos de víctimas del accidente, "liquidadores", habitantes
de las zonas más contaminadas y, en especial, la aparición de cánceres
de tiroides en niños; medidas de protección y gestión de territorios
contaminados, su eficacia y su impacto económico; terminando por extraer
conclusiones útiles de cara a la gestión de posibles emergencias
futuras.
2. Contaminación y aspectos
ambientales:
Como consecuencia de la gravedad del accidente, de la situación
meteorológica compleja y cambiante durante el mismo, y de la larga
duración de los escapes a la atmósfera, se produjo la contaminación de
un área muy extensa (tabla adjunta).
|
Áreas
contaminadas por Cesio 137 en Europa (poso radiactivo de las
pruebas atmosféricas de bombas + Chernobil) y su distribución
porcentual por países |
|
Depósito de
Cesio 137
(intervalos en
kBq/m2) (*) |
Área
(× 1000 km2) |
% del
territorio Europeo |
Países |
% de la
contaminación depositada en Europa |
|
> 1480 |
3,1 |
0,03 |
Bielorrusia |
33,5 |
|
555 - 1480 |
7,2 |
0,03 |
Rusia |
23,9 |
|
185 - 555 |
19 |
0,2 |
Ucrania |
20 |
|
40 - 185 |
211 |
1,7 |
Suecia |
4,4 |
|
20 - 40 |
432 |
3,6 |
Finlandia |
4,3 |
|
10 - 20 |
871 |
11,6 |
Bulgaria |
2,8 |
|
|
|
|
Austria |
2,7 |
|
|
|
|
Noruega |
2,3 |
|
|
|
|
Rumania |
2,0 |
|
|
|
|
Alemania |
1,1 |
|
|
|
|
Grecia |
0,8 |
|
|
|
|
Eslovenia |
0,5 |
|
|
|
|
Italia |
0,5 |
|
|
|
|
Moldavia |
0,45 |
|
|
|
|
Suiza |
0,35 |
|
|
|
|
Polonia |
0,23 |
|
|
|
|
Estonia |
0,18 |
|
|
|
|
República
Checa |
0,09 |
|
|
|
|
República
Eslovaca |
0,05 |
|
|
|
|
Lituania |
0,02 |
|
|
|
|
Resto |
0,65 |
|
(*) La
contaminación por radionucleidos naturales (pertenecientes a las
series del torio y el uranio) de un suelo típico oscila en torno a
los 90 kilobecquerel (kBq) por m2 |
La radioecología, que antes de Chernobil se concebía meramente como
disciplina científica que estudiaba las interacciones entre los
radionucleidos y la ecosfera, se ha visto enfrentada a un problema real
de gran magnitud que obliga a incluir como objetivo principal la
aplicación de esos conocimientos a la mitigación de las consecuencias de
la contaminación desde el punto de vista de la protección del hombre.
Con todo, la
complejidad de la situación, que se intuye con solo mirar los mapas de
contaminación, obliga a buscar soluciones basadas en un tratamiento
científico integrado de todo el ecosistema, que incluya las zonas
urbanas, los terrenos agrícolas o forestales, y las masas de agua, junto
con la utilización por el hombre de los diferentes recursos, de cara a
minimizar el impacto radiológico sobre la población sin renunciar a la
utilización socio económica del medio

Versión provisional del mapa de deposición total de Cesio-137 tomada del
Atlas of Caesium contamination of Europe after the Chernobil accident
(Informe EUR 16733,1996. Como parte del proyecto JSP6 del programa de
colaboración de las consecuencias del accidente de Chernobil).
Las cifras de la leyenda indican la deposición total de Cs-137
(incluyendo el poso radiactivo de los ensayos de bombas en la atmósfera,
Chernobil, etc) en kBq/m2, normalizada al 10 de Mayo de 1986.
3. Exposición de la población y
efectos sobre la salud:
Las características esenciales del reparto de las dosis se pueden
resumir en los siguientes puntos:
·
Lo elevado de las dosis
recibidas en el tiroides por los niños es la causa de la aparición de un
incremento muy significativo en la aparición del cáncer infantil de
tiroides. La razón por la cual reciben dosis tan elevadas reside en que
su organismo incorpora el Yodo con más facilidad, y al tratarse de un
órgano de menor tamaño, la dosis resultante por gramo de glándula es
mucho mayor.
·
Las dosis recibidas por
el resto de la población; incluso en las zonas más afectadas, quedaron
siempre por debajo de los niveles que provocan de daños de tipo agudo a
la salud. Únicamente cabe esperar un incremento débil de cánceres de
tipo no tiroideo
·
Con respecto a los
"liquidadores" (trabajadores que participaron en las tareas de
mitigación de las consecuencias del accidente) cabe destacar la
aparición de efectos sanitarios radioinducidos (fundamentalmente
cánceres).
En cuanto a los efectos sobre la salud, caben destacar los siguientes:
·
Víctimas inmediatas.
Datos confirmados indican que había 444 personas en el emplazamiento en
el momento del accidente. (176 miembros del equipo de la central, y 268
personas que construían el quinto reactor), a los que se unieron
rápidamente los bomberos. Sufrieron, fundamentalmente operarios y
bomberos, irradiación externa, inhalación de gases, y algunos exposición
de la piel a partículas depositadas sobre la ropa, lo que les produjo
graves quemaduras. El número de víctimas mortales inmediatas se elevó a
31. Tras los dos primeros meses desde el accidente se registraron 28
fallecimientos más.
·
"Los Liquidadores". Este
colectivo, formado por militares y trabajadores contratados
expresamente, cuyo número es muy discutido (y ronda los 63.000), estaba
formado por personas de una edad media de 31.3 años en el momento del
accidente, el 53% por debajo de los 30 años y un 16% por encima de los
40. En la tabla adjunta se presentan las tasas crudas de aparición de
enfermedades, es decir sin distinciones de sexo y edad.
|
Incidencia
cruda de enfermedades, sin normalizar por edad y sexo, entre los
liquidadores y comparada con la correspondiente a la población en
general de Bielorrusia [10] |
|
|
Año 1994
Tasa por 100.000 |
|
|
Liquidadores |
Población |
|
Sistemas
endocrino, metabólico e inmune |
2862 |
668 |
|
Glándula
tiroides |
391 |
391 |
|
Diabetes |
313 |
95 |
|
Desórdenes
mentales |
2439 |
1099 |
|
Aparato
circulatorio |
5975 |
1646 |
|
Sistema
digestivo |
6411 |
1889 |
|
Cataratas |
420 |
146 |
·
Así mismo, se adjunta
la tabla de incidencia de cánceres una vez efectuada la normalización
por edad y sexo.
·
En Ucrania hay unos
300.000 residentes que participaron en las tareas de recuperación y
actualmente se hace seguimiento médico de 174.812 de ellos. La gran
mayoría eran hombres y un 80% tenían edades comprendidas entre 20 y 39
años. Más del 77% participó en los trabajos durante los años 1986 y 87,
que es cuando más dosis se recibió (un 31% recibió más de 0.10 Gy esos
años frente a sólo un 1.5% en los años siguientes).
·
Se tiene una incidencia
de enfermedades muy elevada entre estos liquidadores, pero no se han
podido establecer conclusiones claras sobra la causa directa de esta
mayor morbilidad y el papel de las causas psicosomáticas, aunque si es
significativa la relación con la dosis, especialmente entre los que
recibieron más de 0.025 Gy.
·
La aparición de
leucemias es de 13.4 por 100.000 para los liquidadores en la primera
fase de recuperación en que trabajaron, frente al 7 por 100.000 en los
que trabajaron en el año 1987 y siguientes (valor equivalente al de
España para la población general). La principal conclusión que se deriva
es que hay que seguir investigando en el seguimiento de este colectivo.
|
Incidencia de
cánceres, una vez normalizada por edad y sexo, entre los
liquidadores. Valores reales y presupuestos para este colectivo
[10] |
|
|
|
Hombre |
Mujer |
|
|
|
Observado |
Presupuesto |
Observado |
Presupuesto |
|
Tipo de cáncer
y clave médica |
Estómago (151) |
19 |
12,1 |
1 |
12,5 |
|
Colon (153) |
11 |
6,8 |
1 |
1,2 |
|
Pulmón (162) |
33 |
51,0 |
0 |
0,7 |
|
Piel (173) |
5 |
10,5 |
3 |
2,3 |
|
Vejiga (188) |
15 |
6,9 |
0 |
0,2 |
|
Riñón (189) |
8 |
8,2 |
2 |
0,9 |
|
Tiroides (193) |
4 |
1,7 |
5 |
1,33 |
|
Leucemia
(204-208) |
12 |
6,5 |
0 |
0,8 |
|
Mama (174) |
0 |
0 |
4 |
7,4 |
·
La salud de la población.
Se ha podido establecer con seguridad que las dosis producidas durante
los meses posteriores al accidente son una fracción pequeña de las dosis
totales a que dar/aacute; lugar la contaminación superficial del suelo
durante un periodo de tiempo que se puede estimar en varias decenas de
años.
En cualquier caso, es difícil dar una cifra estimativa del número de
personas que puede considerarse afectado, debido sobre todo a que no se
ha aceptado ninguna dosis umbral para poder discriminar si una población
ha sido afectada o no.
Las fuentes oficiales ucranianas hablan de 1.5 millones de personas,
incluyendo los evacuados y los que viven en zonas sensiblemente
contaminadas. En Rusia se habla de 1.3 millones de personas de 15
regiones contaminadas, y en Bielorrusia de 2 millones de personas,
incluyendo 800.000 niños. Estas cifras hacen un total de 5 millones de
personas afectadas de una u otra manera en las tres repúblicas.
·
Cáncer de Tiroides en
niños. El espectacular aumento de la incidencia de cáncer de tiroides en
los niños de Bielorrusia y especialmente en las regiones de Gomel y
Brest es el efecto sobre la salud más contundente de todos los
encontrados en las zonas afectadas. En los 9 años anteriores al
accidente sólo se trataron en Misk 5 casos de tiroides infantil,
mientras que después del accidente el número de casos se ha elevado
dramáticamente pasando a 7 por año hasta 1989, 29 en 1990, 59 en 1991,
66 en 1992, 79 en 1993, 82 en 1994, y sigue ascendiendo con 57 en los 7
primeros meses de 1995. El total acumulado hasta Julio de 1995 en
Bielorrusia es de 390 casos. Esto supone un aumento de 100 veces en la
incidencia del cáncer de tiroides infantil respecto a la tasa natural y
permite relacionarlo con el accidente ya que su incidencia natural es
muy reducida (0.1 casos por 100.000 habitantes y año).
En lo que respecta a Ucrania con una población 5 veces superior a la de
Bielorrusia, se ha pasado de una tasa de 5 casos anuales a 26 en 1990,
22 en 1991, 47 en 1992, 43 en 1993y 39 en 1994. En total 59 en 1981-1985
frente a 339 casos en 1986-1994.
En la Federación Rusa se han detectado 62 casos entre los que eran niños
y adolescentes en el momento del accidente.
Las consecuencias del accidente de Chernobil-4 no se limitan al entorno
técnico y radiológico, aunque éstas sean la base de todas los demás. Lo
nuclear dejó de circunscribirse al entorno restringido de la gran
industria y entró en la vida cotidiana de la gente. Donde tuvo mayor
incidencia fue, lógicamente, en la antigua Unión Soviética, donde además
del impacto radiológico, tuvo unas consecuencias políticas, sociales,
económicas y tecnológicas en los nuevos rumbos políticos que preconizaba
el Presidente M. Gorbachov.
Se han clasificado las consecuencias del Accidente en dos grandes
grupos: las "directas", entendiendo por tales las que tienen que ver con
los efectos de la radiactividad e "indirectas", las que ha producido el
Accidente en campos abstractos, no sensibles a la radiactividad.
Consecuencias
indirectas
1. Consecuencias personales
El desarrollo de la energía nuclear en la antigua URSS se produjo en
unas circunstancias muy concretas: la carga política sobre cualquier
proyecto industrial de gran envergadura era tremenda, de forma que
cumplir los objetivos de Moscú podía ser mas importante que demostrar
que una instalación funcionaba correctamente. En la sentencia del juicio
que se siguió contra los responsables de la central de Chernobil, se
recoge textualmente el siguiente párrafo:
"El 31 de diciembre de 1983, a pesar que aún no se habían realizado las
pruebas necesarias en el reactor número 4, Bryukhanov (director de la
central) firmó un acta en la que se aceptaba la entrega del complejo del
reactor y se certificaba que los trabajos se habían completado. Entre
1982 y 1985 se llevaron a cabo pruebas con el turbogenerador en
desaceleración, con la intención de poner a punto el funcionamiento de
los sistemas de seguridad. Estas pruebas no tuvieron éxito y fueron
incompletas".
Parece claro que la dirección de la central tenía plena confianza en que
ésta podría operar, confianza que fue suficiente para que en 1984 las
autoridades concedieran el permiso para la explotación comercial.
Siguiendo esta tónica, los técnicos no tuvieron reparos en aceptar en
abril de 1986 la realización de una prueba, que había sido rechazada en
otras centrales, e incluso se atrevieron a desactivar algunos sistemas
de seguridad. La confianza absoluta que no pasaría nada condujo al
accidente, deduciéndose como consecuencia la pérdida de la fe ciega en
las actuaciones de técnicos de complejos nucleares, y la conveniencia de
automatizar sistemas de seguridad que no puedan ser suspendidos a juicio
de unos pocos operadores.
Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la
construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de
descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad,
superiores en un 7% de los liquidadores a más de 250 mSv (milisievert),
aunque muchos superaron los 500 mSv; la dosis máxima admisible
reconocida internacionalmente para la población normal es de 5 mSv/año.
Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y
otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. En Rusia el
38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las
radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso. La Unión Europea
trata descaradamente de minimizar los efectos del accidente, con el fin
de reducir las ayudas económicas a Ucrania, Rusia y Bielorrusia. Una de
las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil fue la absorción por el
organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo-131 y
cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la
glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los
niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus
efectos aún se harán notar. El ADN de las células germinales que
transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad, algo
que no ocurrió ni en Hiroshima ni en Nagasaki, según un estudio dirigido
por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con sede en
Moscú, publicado en la revista Nature coincidiendo con el décimo
aniversario de la catástrofe.
2. Consecuencias políticas
Tras el Accidente, las Autoridades Soviéticas se esforzaron en explicar
a todo el mundo lo que había ocurrido, sus causas y sus consecuencias
inmediatas, responsabilizando principalmente a los operadores de la
central. Por entonces en Occidente se pensaba más en las deficiencias de
diseño que en la actuación de los operadores. Esta interpretación
marcaba claramente la diferencia entre las centrales occidentales y la
tecnología RBMK-1000.
El Accidente de Chernobil ha tenido una importante influencia en la
evolución política sufrida por la URSS. El Gobierno Soviético reconoció
la existencia del Accidente, presentando un informe detallado ante la
Comunidad Internacional, culminando con la petición del Presidente M.
Gorbachov a la OIEA y otros Organismos de realizar un Proyecto
Internacional Chernobil, donde se valoraran las medidas tomadas por la
URSS en las zonas contaminadas para salvaguardar la salud de la
población. No era fácil imaginar una demanda internacional de la Unión
Soviética de este carácter antes del accidente de Chernobil.
3. Consecuencias sociales
Los estudios realizados reflejan que los habitantes de las comarcas más
afectadas por el Accidente, tienen desconfianza en sus Autoridades
directas, en sus médicos y en las estructuras de su país.
Toda la población en un radio de 30 kilómetros fue evacuada. Catorce
años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus
hogares, según la OMS. La ciudad de Pripiat, que contaba con 50.000
habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la llamada
zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan
556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a
vivir fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan
una contaminación superior a un curio por km2, y según la AIEA hay
825.000 personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según las
Naciones Unidas un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizable
permanentemente para usos agrícolas. La mayoría de las 31 personas
muertas inmediatamente, trabajadores de la central y bomberos que
acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio de
Mitinskoe. Pero la radiactividad, a no ser que se reciban dosis
extremadamente altas, mata lentamente y no hay dosis admisibles por
debajo de las cuales ésta deja de ser peligrosa.
4. Consecuencias tecnológicas
La trascendencia tecnológica del Accidente se ha hecho notar en toda la
industria nuclear. Las centrales RBMK han pasado a la historia, y sólo
las necesidades energéticas de Rusia, Ucrania, etc. mantienen algunas de
ellas en operación. Se han puesto en marcha actuaciones para equiparar
las condiciones de seguridad de aquellas centrales a los estándares
exigidos en Occidente. La importancia económica de estos proyectos los
sitúan en una de las principales partidas de la ayuda económica que
Occidente está prestando a los países del Este Europeo.
La industria nuclear occidental también ha notado los efectos,
quedando demostrado:
·
La absoluta necesidad de
sistemas automáticos de seguridad, sólo accesibles a los operadores en
circunstancias absolutamente excepcionales.
·
La obligación de la
existencia de un edificio de contención.
·
La necesidad de un diseño
de la central que sea intrínsecamente seguro.
FUENTE:
Departamento de Ingenieria Nuclear de la Universidad Politecnica de
Madrid. Resumen a partir del artículo "Chernobil. Su repercusión en la
física y en la tecnología", de J.M. MARTÍNEZ-VAL, publicado en el número
151 de la Revista de la Sociedad Nuclear Española, 31 de Marzo de 1996 y
del curso "Los accidentes de TMI-2 y Chernobil-4. Una perspectiva para
los estudios de cuantificación del riesgo", por A. ALONSO, y del
artículo "Las consecuencias radiológicas del accidente de Chernobil.
Balance a los diez años", de E. GALLEGO, E. GIL y P. ORTEGO, publicado
en el mismo número.
Material enviado por
Alejandro Beletzky


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