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Chernobil  16 años después no acabó la pesadilla

"Las centrales atómicas producen una energía demasiado barata para mesurarla" aseguraban sus partidarios en los años cincuenta, cuando se inició la política nuclear en los EUA. A un coste inferior a las 70 pesetas. por Megawatio generado, estas plantas empezaron a diseminarse a lo largo y ancho de los países occidentales, confiando así en potenciar las respectivas industrias pesadas.

  Pero los accidentes en la central inglesa de Sellafield, y una década después en Harrisbourg (EUA), demostraron que, en primer lugar, la energía nuclear tenía poco de limpia y mucho menos de segura. La catástrofe en la ciudad ucraniana de Chernóbil a mediados de 1986, evidenció además que las medidas de emergencia para proteger a la población en tales casos, suelen ser ineficaces, cuando no inexistentes.

  Los efectos de la radiactividad han superado todas las previsiones, y la verdadera magnitud de los daños se va conociendo catorce años después. Ya han muerto más de 30.000 personas, y al menos 10 millones han sido contaminadas por la radiactividad. La catástrofe de Chernóbil afectó gravemente a Bielorrusia, Ucrania y Rusia, causando pérdidas incalculables, y daños terribles a las personas, a la flora y a la fauna. Más de 160.000 km2 están contaminados. El accidente de Chernóbil fue una de las mayores catástrofes ambientales, y sus costes en el 2000 superan los 250.000 millones de dólares, según un estudio oficial del gobierno ruso, revelado por el Wall Street Journal. Los cuatro reactores existentes en Chernóbil son del modelo RBMK-1.000, un peligroso modelo de agua en ebullición, moderado por grafito. Todavía hay en funcionamiento varios reactores nucleares del tipo RBMK, y su cierre ha sido pospuesto por razones económicas, a pesar de sus riesgos, puestos de manifiesto en la catástrofe de Chernóbil. En Chernóbil funcionaban 4 reactores, y se estaban construyendo dos más.

  Experimento previsto

  Se había previsto realizar un experimento para comprobar la capacidad de un turboalternador disparado para mantener la alimentación eléctrica de cuatro bombas de recirculación, al menos durante unos segundos, mientras el turboalternador se detenía. Se había previsto efectuar el desacoplamiento de la turbina con el reactor funcionado entre 700 y 1000 MW térmicos y con la otra turbina ya desconectada.

  El estado del reactor

  El estado termohidráulico de la planta antes del experimento era muy diferente del nominal en RBMK. El flujo de recirculación del refrigerante era enormemente alto y el flujo de agua de alimentación (condensado) era muy pequeño, por ser proporcionalmente muy pequeña la producción de vapor. La presión del primario era también inferior a la nominal. En la entrada del reactor, la temperatura era muy próxima a la de ebullición. En la salida, como ya queda dicho, la calidad del vapor era muy pobre, por el alto caudal de recirculación. El reactor se encontraba en una situación intrínsecamente inestable en ese momento.

  Últimas horas del día 25 de abril de 1986

  Cuando se bajaba de 1600 MW (el 50% de la potencia) hasta el nivel deseado, la potencia bajó a unos 30 MW térmicos. Tras un transitorio de más de 2 horas, los operadores lograron estabilizar el reactor a 200 MW y decidieron ejecutar el experimento, consistente en alimentar cuatro de las ocho bombas de recirculación con el turboalternador que se iba a disparar (las otras cuatro estaban conectadas a red). Para ello, y con objeto de repetir el experimento si fallaba, los operadores cometieron seis importantes violaciones de su propia normativa de seguridad.

  La primera violación consistió en reducir el número de barras AC introducidas dentro del reactor; sólo había 8 barras cuando el mínimo exigido eran 30. La razón de haber tan pocas es el alto valor de las capturas neutrónicas del hidrógeno, que claramente indicaba una situación supermoderada, por el exceso de agua líquida señalada en el párrafo precedente. También influyó en esto el alto quemado del combustible y el transitorio de xenón.

  Otras violaciones se refieren a bloqueos del sistema de protección del reactor, efectuados por los operadores. La liberación automática, por ejemplo, estaba cancelada. También se canceló la liberación del reactor causado por apagado o desconexión de ambos turboalternadores. Surge en este momento la pregunta: ¿Cómo es posible diseñar un reactor donde los operadores pueden desconectar todos y cada uno de los sistemas automáticos de liberación?

  1 hora, 23 minutos, 04 segundos del 26 de abril de 1986

  Se inició el experimento mediante el cierre de las válvulas de vapor de la admisión del único turboalternador que estaba funcionando. El experimento falló, en tanto que las bombas de recirculación conectadas a este alternador perdieron potencia de bombeo enseguida.

  En consecuencia cae la presión del primario, por lo que las bombas comienzan a cavitar, y el agua en el reactor comienza a hervir desde su base. Al estar en condiciones de supermoderación, al mismo tiempo que aumenta el porcentaje de burbujas va aumentando la reactividad. Si el reactor hubiese estado submoderado, al comenzar a hervir el agua, la reactividad hubiera disminuido. Es decir, el accidente adquirió proporciones catastróficas por tener el reactor en ese momento un coeficiente positivo de huecos.

  1hora 23 minutos, 44,5 segundos del 26 de abril de 1986

  A causa del aumento de potencia, y el consiguiente aumento de temperatura del combustible, el efecto Doppler apaga la primera subida de reactividad (que llega a 2 Sievert), y la K del reactor es de nuevo menor que 1. Los operadores, asustados por la subida inicial de potencia, habían procedido cuatro segundos antes a a liberación. Pero estas barras requieren casi 10 segundos para actuar en esos reactores, y mucho antes de ello habrá llegado la catástrofe.


      Desenlace

La energía interna almace-nada momentá-neamente en el combustible es transferida al agua a través de la vaina. Por ser la potencia tan alta (el máximo del primer pico, ya apagado, es de 100 veces la potencia nominal) el agua hierve súbitamente y esa explosión de vapor expulsa del reactor el resto del agua líquida. Ello implica una inserción de reactividad de 3 Sievert, sin más margen de actuación para el efecto Doppler, y tiene lugar el segundo y definitivo pico de potencia. En menos de medio segundo se alcanzan 480 veces la potencia nominal y se liberan en total más de un millón de millones de Julios, que provocan extraordinarias ondas de choque y la destrucción física del reactor y sus elementos circundantes, entre ellos la cubierta. El reactor se hace subcrítico como consecuencia de su descoyuntamiento, la caída del combustible al fondo de la vasija y la pérdida de una configuración geométrica adecuada para mantener la reacción en cadena. El reactor como tal ha dejado de funcionar.

  La evolución de las variables más significativas durante el accidente se muestran en la figura adjunta. La abscisa marca el tiempo, en los segundos previos a la explosión.

Las ordenadas toman distintos valores dependiendo de la variable representada:

  • Reactividad
  • Potencia
  • Temperatura del agua
  • Fracción de burbujas
  • Flujo de recirculación MPC

 Consecuencias radiológicas del accedente de Chernóbil-4

  Introducción

  La explosión e incendio del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, el día 26 de abril de 1986, a la 1:23 de la mañana, produjo la liberación de enormes cantidades de material radiactivo a la atmósfera; el fuego fundió los elementos combustibles del núcleo del reactor, liberándose los productos de fisión gaseosos y volátiles acumulados en su interior.

  El accidente supuso la contaminación significativa de grandes extensiones de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, afectando seriamente a la población local. En los 10 años transcurridos desde esta tragedia se han realizado esfuerzos muy importantes para evaluar las consecuencias sanitarias de la exposición a las radiaciones durante el accidente, la evolución de la contaminación del medio ambiente y su mitigación, así como para mejorar la gestión de emergencias.

  Consecuencias directas del accidente

  1. Programas de colaboración UE/CEI:

  La desaparición de las barreras políticas con Occidente ha propiciado una amplia colaboración internacional para el estudio y mitigación de las consecuencias radiológicas del accidente. Uno de los programas de colaboración que mayores frutos ha dado ha sido el desarrollo entre la Unión Europea (UE) y las tres repúblicas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, cuyos resultados han sido presentados muy recientemente en la Primera Conferencia Internacional de la Comisión Europea, Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania sobre las consecuencias Radiológicas del Accidente de Chernóbil ". (Minsk, Bielorrusia, 18-22 Marzo 1996)

  Básicamente, dicho programa cubre aspectos ambientales y ecológicos, población afectada y exposición recibida; efectos a la salud sobre los distintos grupos de víctimas del accidente, "liquidadores", habitantes de las zonas más contaminadas y, en especial, la aparición de cánceres de tiroides en niños; medidas de protección y gestión de territorios contaminados, su eficacia y su impacto económico; terminando por extraer conclusiones útiles de cara a la gestión de posibles emergencias futuras.

  2. Contaminación y aspectos ambientales:

  Como consecuencia de la gravedad del accidente, de la situación meteorológica compleja y cambiante durante el mismo, y de la larga duración de los escapes a la atmósfera, se produjo la contaminación de un área muy extensa (tabla adjunta).

 

Áreas contaminadas por Cesio 137 en Europa (poso radiactivo de las pruebas atmosféricas de bombas + Chernobil) y su distribución porcentual por países

Depósito de Cesio 137

(intervalos en kBq/m2) (*)

Área

(× 1000 km2)

% del territorio Europeo

Países

% de la contaminación depositada en Europa

> 1480

3,1

0,03

Bielorrusia

33,5

555 - 1480

7,2

0,03

Rusia

23,9

185 - 555

19

0,2

Ucrania

20

40 - 185

211

1,7

Suecia

4,4

20 - 40

432

3,6

Finlandia

4,3

10 - 20

871

11,6

Bulgaria

2,8

 

 

 

Austria

2,7

 

 

 

Noruega

2,3

 

 

 

Rumania

2,0

 

 

 

Alemania

1,1

 

 

 

Grecia

0,8

 

 

 

Eslovenia

0,5

 

 

 

Italia

0,5

 

 

 

Moldavia

0,45

 

 

 

Suiza

0,35

 

 

 

Polonia

0,23

 

 

 

Estonia

0,18

 

 

 

República Checa

0,09

 

 

 

República Eslovaca

0,05

 

 

 

Lituania

0,02

 

 

 

Resto

0,65

(*) La contaminación por radionucleidos naturales (pertenecientes a las series del torio y el uranio) de un suelo típico oscila en torno a los 90 kilobecquerel (kBq) por m2

   La radioecología, que antes de Chernobil se concebía meramente como disciplina científica que estudiaba las interacciones entre los radionucleidos y la ecosfera, se ha visto enfrentada a un problema real de gran magnitud que obliga a incluir como objetivo principal la aplicación de esos conocimientos a la mitigación de las consecuencias de la contaminación desde el punto de vista de la protección del hombre.

  Con todo, la complejidad de la situación, que se intuye con solo mirar los mapas de contaminación, obliga a buscar soluciones basadas en un tratamiento científico integrado de todo el ecosistema, que incluya las zonas urbanas, los terrenos agrícolas o forestales, y las masas de agua, junto con la utilización por el hombre de los diferentes recursos, de cara a minimizar el impacto radiológico sobre la población sin renunciar a la utilización socio económica del medio

 

  Versión provisional del mapa de deposición total de Cesio-137 tomada del Atlas of Caesium contamination of Europe after the Chernobil accident (Informe EUR 16733,1996. Como parte del proyecto JSP6 del programa de colaboración de las consecuencias del accidente de Chernobil).

  Las cifras de la leyenda indican la deposición total de Cs-137 (incluyendo el poso radiactivo de los ensayos de bombas en la atmósfera, Chernobil, etc) en kBq/m2, normalizada al 10 de Mayo de 1986.

  3. Exposición de la población y efectos sobre la salud:

  Las características esenciales del reparto de las dosis se pueden resumir en los siguientes puntos:

·        Lo elevado de las dosis recibidas en el tiroides por los niños es la causa de la aparición de un incremento muy significativo en la aparición del cáncer infantil de tiroides. La razón por la cual reciben dosis tan elevadas reside en que su organismo incorpora el Yodo con más facilidad, y al tratarse de un órgano de menor tamaño, la dosis resultante por gramo de glándula es mucho mayor.

·        Las dosis recibidas por el resto de la población; incluso en las zonas más afectadas, quedaron siempre por debajo de los niveles que provocan de daños de tipo agudo a la salud. Únicamente cabe esperar un incremento débil de cánceres de tipo no tiroideo

·        Con respecto a los "liquidadores" (trabajadores que participaron en las tareas de mitigación de las consecuencias del accidente) cabe destacar la aparición de efectos sanitarios radioinducidos (fundamentalmente cánceres).

En cuanto a los efectos sobre la salud, caben destacar los siguientes:

·        Víctimas inmediatas. Datos confirmados indican que había 444 personas en el emplazamiento en el momento del accidente. (176 miembros del equipo de la central, y 268 personas que construían el quinto reactor), a los que se unieron rápidamente los bomberos. Sufrieron, fundamentalmente operarios y bomberos, irradiación externa, inhalación de gases, y algunos exposición de la piel a partículas depositadas sobre la ropa, lo que les produjo graves quemaduras. El número de víctimas mortales inmediatas se elevó a 31. Tras los dos primeros meses desde el accidente se registraron 28 fallecimientos más.

·        "Los Liquidadores". Este colectivo, formado por militares y trabajadores contratados expresamente, cuyo número es muy discutido (y ronda los 63.000), estaba formado por personas de una edad media de 31.3 años en el momento del accidente, el 53% por debajo de los 30 años y un 16% por encima de los 40. En la tabla adjunta se presentan las tasas crudas de aparición de enfermedades, es decir sin distinciones de sexo y edad.  

Incidencia cruda de enfermedades, sin normalizar por edad y sexo, entre los liquidadores y comparada con la correspondiente a la población en general de Bielorrusia [10]

 

Año 1994
Tasa por 100.000

 

Liquidadores

Población

Sistemas endocrino, metabólico e inmune

2862

668

Glándula tiroides

391

391

Diabetes

313

95

Desórdenes mentales

2439

1099

Aparato circulatorio

5975

1646

Sistema digestivo

6411

1889

Cataratas

420

146

·          Así mismo, se adjunta la tabla de incidencia de cánceres una vez efectuada la normalización por edad y sexo.

·          En Ucrania hay unos 300.000 residentes que participaron en las tareas de recuperación y actualmente se hace seguimiento médico de 174.812 de ellos. La gran mayoría eran hombres y un 80% tenían edades comprendidas entre 20 y 39 años. Más del 77% participó en los trabajos durante los años 1986 y 87, que es cuando más dosis se recibió (un 31% recibió más de 0.10 Gy esos años frente a sólo un 1.5% en los años siguientes).

·          Se tiene una incidencia de enfermedades muy elevada entre estos liquidadores, pero no se han podido establecer conclusiones claras sobra la causa directa de esta mayor morbilidad y el papel de las causas psicosomáticas, aunque si es significativa la relación con la dosis, especialmente entre los que recibieron más de 0.025 Gy.
 

·          La aparición de leucemias es de 13.4 por 100.000 para los liquidadores en la primera fase de recuperación en que trabajaron, frente al 7 por 100.000 en los que trabajaron en el año 1987 y siguientes (valor equivalente al de España para la población general). La principal conclusión que se deriva es que hay que seguir investigando en el seguimiento de este colectivo.

Incidencia de cánceres, una vez normalizada por edad y sexo, entre los liquidadores. Valores reales y presupuestos para este colectivo [10]

 

 

Hombre

Mujer

 

 

Observado

Presupuesto

Observado

Presupuesto

Tipo de cáncer y clave médica

Estómago (151)

19

12,1

1

12,5

Colon (153)

11

6,8

1

1,2

Pulmón (162)

33

51,0

0

0,7

Piel (173)

5

10,5

3

2,3

Vejiga (188)

15

6,9

0

0,2

Riñón (189)

8

8,2

2

0,9

Tiroides (193)

4

1,7

5

1,33

Leucemia (204-208)

12

6,5

0

0,8

Mama (174)

0

0

4

7,4

 

·        La salud de la población. Se ha podido establecer con seguridad que las dosis producidas durante los meses posteriores al accidente son una fracción pequeña de las dosis totales a que dar/aacute; lugar la contaminación superficial del suelo durante un periodo de tiempo que se puede estimar en varias decenas de años.

En cualquier caso, es difícil dar una cifra estimativa del número de personas que puede considerarse afectado, debido sobre todo a que no se ha aceptado ninguna dosis umbral para poder discriminar si una población ha sido afectada o no.

Las fuentes oficiales ucranianas hablan de 1.5 millones de personas, incluyendo los evacuados y los que viven en zonas sensiblemente contaminadas. En Rusia se habla de 1.3 millones de personas de 15 regiones contaminadas, y en Bielorrusia de 2 millones de personas, incluyendo 800.000 niños. Estas cifras hacen un total de 5 millones de personas afectadas de una u otra manera en las tres repúblicas.

·        Cáncer de Tiroides en niños. El espectacular aumento de la incidencia de cáncer de tiroides en los niños de Bielorrusia y especialmente en las regiones de Gomel y Brest es el efecto sobre la salud más contundente de todos los encontrados en las zonas afectadas. En los 9 años anteriores al accidente sólo se trataron en Misk 5 casos de tiroides infantil, mientras que después del accidente el número de casos se ha elevado dramáticamente pasando a 7 por año hasta 1989, 29 en 1990, 59 en 1991, 66 en 1992, 79 en 1993, 82 en 1994, y sigue ascendiendo con 57 en los 7 primeros meses de 1995. El total acumulado hasta Julio de 1995 en Bielorrusia es de 390 casos. Esto supone un aumento de 100 veces en la incidencia del cáncer de tiroides infantil respecto a la tasa natural y permite relacionarlo con el accidente ya que su incidencia natural es muy reducida (0.1 casos por 100.000 habitantes y año).

En lo que respecta a Ucrania con una población 5 veces superior a la de Bielorrusia, se ha pasado de una tasa de 5 casos anuales a 26 en 1990, 22 en 1991, 47 en 1992, 43 en 1993y 39 en 1994. En total 59 en 1981-1985 frente a 339 casos en 1986-1994.

En la Federación Rusa se han detectado 62 casos entre los que eran niños y adolescentes en el momento del accidente.

  Las consecuencias del accidente de Chernobil-4 no se limitan al entorno técnico y radiológico, aunque éstas sean la base de todas los demás. Lo nuclear dejó de circunscribirse al entorno restringido de la gran industria y entró en la vida cotidiana de la gente. Donde tuvo mayor incidencia fue, lógicamente, en la antigua Unión Soviética, donde además del impacto radiológico, tuvo unas consecuencias políticas, sociales, económicas y tecnológicas en los nuevos rumbos políticos que preconizaba el Presidente M. Gorbachov.

  Se han clasificado las consecuencias del Accidente en dos grandes grupos: las "directas", entendiendo por tales las que tienen que ver con los efectos de la radiactividad e "indirectas", las que ha producido el Accidente en campos abstractos, no sensibles a la radiactividad.

  Consecuencias indirectas

  1. Consecuencias personales

  El desarrollo de la energía nuclear en la antigua URSS se produjo en unas circunstancias muy concretas: la carga política sobre cualquier proyecto industrial de gran envergadura era tremenda, de forma que cumplir los objetivos de Moscú podía ser mas importante que demostrar que una instalación funcionaba correctamente. En la sentencia del juicio que se siguió contra los responsables de la central de Chernobil, se recoge textualmente el siguiente párrafo: 

  "El 31 de diciembre de 1983, a pesar que aún no se habían realizado las pruebas necesarias en el reactor número 4, Bryukhanov (director de la central) firmó un acta en la que se aceptaba la entrega del complejo del reactor y se certificaba que los trabajos se habían completado. Entre 1982 y 1985 se llevaron a cabo pruebas con el turbogenerador en desaceleración, con la intención de poner a punto el funcionamiento de los sistemas de seguridad. Estas pruebas no tuvieron éxito y fueron incompletas".

  Parece claro que la dirección de la central tenía plena confianza en que ésta podría operar, confianza que fue suficiente para que en 1984 las autoridades concedieran el permiso para la explotación comercial.

  Siguiendo esta tónica, los técnicos no tuvieron reparos en aceptar en abril de 1986 la realización de una prueba, que había sido rechazada en otras centrales, e incluso se atrevieron a desactivar algunos sistemas de seguridad. La confianza absoluta que no pasaría nada condujo al accidente, deduciéndose como consecuencia la pérdida de la fe ciega en las actuaciones de técnicos de complejos nucleares, y la conveniencia de automatizar sistemas de seguridad que no puedan ser suspendidos a juicio de unos pocos operadores.

Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores en un 7% de los liquidadores a más de 250 mSv (milisievert), aunque muchos superaron los 500 mSv; la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal es de 5 mSv/año. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso. La Unión Europea trata descaradamente de minimizar los efectos del accidente, con el fin de reducir las ayudas económicas a Ucrania, Rusia y Bielorrusia. Una de las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil fue la absorción por el organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar. El ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad, algo que no ocurrió ni en Hiroshima ni en Nagasaki, según un estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con sede en Moscú, publicado en la revista Nature coincidiendo con el décimo aniversario de la catástrofe.

  2. Consecuencias políticas

  Tras el Accidente, las Autoridades Soviéticas se esforzaron en explicar a todo el mundo lo que había ocurrido, sus causas y sus consecuencias inmediatas, responsabilizando principalmente a los operadores de la central. Por entonces en Occidente se pensaba más en las deficiencias de diseño que en la actuación de los operadores. Esta interpretación marcaba claramente la diferencia entre las centrales occidentales y la tecnología RBMK-1000.

  El Accidente de Chernobil ha tenido una importante influencia en la evolución política sufrida por la URSS. El Gobierno Soviético reconoció la existencia del Accidente, presentando un informe detallado ante la Comunidad Internacional, culminando con la petición del Presidente M. Gorbachov a la OIEA y otros Organismos de realizar un Proyecto Internacional Chernobil, donde se valoraran las medidas tomadas por la URSS en las zonas contaminadas para salvaguardar la salud de la población. No era fácil imaginar una demanda internacional de la Unión Soviética de este carácter antes del accidente de Chernobil.

  3. Consecuencias sociales

  Los estudios realizados reflejan que los habitantes de las comarcas más afectadas por el Accidente, tienen desconfianza en sus Autoridades directas, en sus médicos y en las estructuras de su país.

Toda la población en un radio de 30 kilómetros fue evacuada. Catorce años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus hogares, según la OMS. La ciudad de Pripiat, que contaba con 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan 556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una contaminación superior a un curio por km2, y según la AIEA hay 825.000 personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según las Naciones Unidas un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas. La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio de Mitinskoe. Pero la radiactividad, a no ser que se reciban dosis extremadamente altas, mata lentamente y no hay dosis admisibles por debajo de las cuales ésta deja de ser peligrosa.

  4. Consecuencias tecnológicas

  La trascendencia tecnológica del Accidente se ha hecho notar en toda la industria nuclear. Las centrales RBMK han pasado a la historia, y sólo las necesidades energéticas de Rusia, Ucrania, etc. mantienen algunas de ellas en operación. Se han puesto en marcha actuaciones para equiparar las condiciones de seguridad de aquellas centrales a los estándares exigidos en Occidente. La importancia económica de estos proyectos los sitúan en una de las principales partidas de la ayuda económica que Occidente está prestando a los países del Este Europeo.

      La industria nuclear occidental también ha notado los efectos, quedando demostrado:

·        La absoluta necesidad de sistemas automáticos de seguridad, sólo accesibles a los operadores en circunstancias absolutamente excepcionales.

·        La obligación de la existencia de un edificio de contención.

·        La necesidad de un diseño de la central que sea intrínsecamente seguro.

FUENTE:
Departamento de Ingenieria Nuclear de la Universidad Politecnica de Madrid. Resumen a partir del artículo "Chernobil. Su repercusión en la física y en la tecnología", de J.M. MARTÍNEZ-VAL, publicado en el número 151 de la Revista de la Sociedad Nuclear Española, 31 de Marzo de 1996 y del curso "Los accidentes de TMI-2 y Chernobil-4. Una perspectiva para los estudios de cuantificación del riesgo", por A. ALONSO, y del artículo "Las consecuencias radiológicas del accidente de Chernobil. Balance a los diez años", de E. GALLEGO, E. GIL y P. ORTEGO, publicado en el mismo número.

Material enviado por Alejandro Beletzky

 

 

 

 

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