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CAMINO A
UNA CATASTROFE CLIMATICA
Calentamiento global
Por: Cristian Frers (METEORED)*
(Fecha publicación:26/06/2004)
Nuestro planeta esta
aumentando la temperatura. Los últimos 10 años han sido los más
calurosos desde que se llevan registros y los científicos anuncian que
en el futuro será aún más caliente. La mayoría de los expertos están de
acuerdo que los seres humanos provocan un impacto directo sobre este
proceso de calentamiento conocido como el efecto invernadero.
Este proceso es una
condición natural de la atmósfera del planeta. Algunos gases como los
vapores de agua, el dióxido de carbono y el metano son llamados gases
invernadero, pues ellos son los responsables de atrapar el calor del sol
en las capas inferiores de la atmósfera. Sin ellos, la tierra se
congelaría y nada podría sobrevivir en ella.
Si tomamos como
ejemplo el aumento del dióxido de carbono, las investigaciones
científicas indican que, aparentemente, la cantidad de dióxido de
carbono atmosférico habría permanecido estable durante siglos, en unas
260 ppm (partes por millón). En los últimos 100 años, este gas en la
atmósfera ha ascendido a 350 ppm a causa del uso indiscriminado de los
combustibles fósiles (carbón, petróleo y sus derivados). Lo
significativo de este cambio es que puede provocar un aumento de la
temperatura del planeta.
El dióxido de
carbono tiende a impedir el enfriamiento de la tierra, absorbiendo las
radiaciones que usualmente ésta emite y que escapan al espacio exterior.
Como el calor que escapa es menor, la temperatura global del planeta,
aumenta.
A medida que el
planeta aumenta la temperatura, los cascos polares se derriten. Además,
el calor del sol cuando llega a los polos, es reflejado de vuelta hacia
el espacio. Al derretirse los casquetes polares, menor será la cantidad
de calor que se refleje, lo que hará que la Tierra, se caliente aún más.
El aumento de la temperatura global ocasionará que se evapore más agua
de los océanos provocando un mayor calentamiento, conocido como efecto
amplificador, cambiando el clima que afectaría a la vegetación natural,
a las cosechas y tendrá graves efectos sobre el ambiente. Todo esto
provocaría un enorme impacto sobre la civilización humana.
El calentamiento
global es ciertamente uno de los problemas más importantes de la agenda
ambiental internacional: Un documento del pentágono norteamericano,
emitido en febrero del 2004, advierte al presidente de los Estados
Unidos que los cambios climáticos abruptos y repentinos, generados
especialmente por los gases contaminantes que liberan las industrias
podrían llevar al planeta al borde de la anarquía y de la guerra nuclear
ante las dificultades para promoverse de los suministros básicos, cada
vez más difíciles de conseguirse.
Las ciudades europeas
podrían verse sumergidas por la crecida de los mares, en tanto que para
el año 2020, Gran Bretaña tendrá un clima siberiano. En todo el mundo
podrían producirse conflictos nucleares, grandes sequías, hambre y
disturbios generalizados. En este contexto, los países desarrollarán su
capacidad nuclear para defender y asegurarse la provisión de agua,
alimentos y de energía.
La amenaza a la
estabilidad global eclipsará, con creces, el problema del terrorismo.
Los disturbios y los conflictos serán rasgos endémicos de la vida.
Las conclusiones son
humillantes para el presidente norteamericano que se niega a tomar
medidas impactantes para combatir el cambio climático y que además se ha
negado sistemáticamente a ratificar el Protocolo de Kioto para reducir
las peligrosas emisiones industriales a la atmósfera.
El escenario,
inminente, de cambio climático catastrófico es posible y pondría a
prueba la seguridad nacional de Estados Unidos en forma que deberían
analizarse cuanto antes. Inundaciones generalizadas por el aumento de
los niveles del mar son una de las amenazas más temidas.
El referido informe
fue encargado por el influyente asesor de Defensa del Pentágono, alguien
que ha ejercido una considerable influencia sobre el pensamiento militar
estadounidense en las últimas tres décadas. La administración Bush esta
comenzando a ser atacada por manipular a la ciencia para satisfacer su
agenda política y silenciar de esta manera los estudios que no le
gustan.
Si es cierto que el
planeta se encuentra sumido en un proceso febril que altera todos sus
sistemas naturales, también es cierto que a la Argentina le caben las
generales de la ley.
Aumento de lluvias y
sequías, incremento de las temperaturas máximas y promedio, perdida de
tierras costeras e intrusión del agua salada en sus recursos hídricos
son algunos de los fenómenos que los modelos climáticos permiten
pronosticar para las próximas décadas.
Los escenarios
indican que el mayor calentamiento se produciría en el Noroeste. En
verano, la máxima diaria podría incrementarse en 1,2 a 4,2 grados. Con
respecto a las precipitaciones en verano y otoño, el sur y la región
occidental (al oeste del meridiano 67 grados O.) experimentarán una
disminución de las precipitaciones. Pero la parte Oriental experimentará
el fenómeno contrario, particularmente al norte de la Mesopotamia. En
invierno y primavera, la zona Norte experimentará aumento de lluvia,
pero en el Cuyo y al norte de la Patagonia, las precipitaciones
disminuirán.
Traducidos en hechos
concretos, estos parámetros tienen inquietantes implicancias. En lo que
respecta a la Argentina, no cabe duda de que su territorio, árido y
semiárido en más del 50% de su extensión, sufrirá las consecuencias del
incrementó de temperatura y la fusión de glaciares y del hielo
continental. Los cambios en la distribución e intensidad de las lluvias,
así como el incremento de la sequedad, debido al aumento de la
evapotranspiración real, impondrán restricciones a la agricultura,
particularmente por los problemas derivados de los cambios en las
precipitaciones.
Las extrapolaciones
indican que la producción de soja se incrementaría en un 13% a un 41%,
la de maíz, se reduciría entre el 0% y 18%; mientras que el trigo y el
girasol podrían alcanzar desde incrementos del 10% a reducciones del
16%. Es más, un modelo desarrollado por la NASA ubica a la Argentina
como un país cuya producción agrícola total podría aumentar entre el 2 y
5 por ciento.
Pero la situación en
las regiones más áridas, como la Patagonia y el centro oeste (Cuyo),
dependerá de la disponibilidad futura de agua. Las evaluaciones del IPCC
muestran que la mayoría de los glaciales andinos tenderán a desaparecer
hacia el año 2100, mientras que los glaciales patagónicos se mantendrán
hasta entrado el sigo XXII, por lo tanto la disponibilidad de agua en
estas regiones dependerá de las lluvias y nevadas futuras. Cabe recordar
que durante la sequía de 1960 la carencia de agua originó en Mendoza la
perdida del 35% de su PBI (Producto Bruto Interno). Esta situación,
sumada al aumento de la población, podría limitar gravemente la
importante producción frutihortícola de Mendoza, afectar la producción
de energía hidráulica y reducir la disponibilidad de agua potable.
Con respecto al
aumento del nivel medio del mar, podría ser de entre 15 y 88 cm. Las
pérdidas de costas argentinas supondrían unos 3.400 km2 de tierras.
Nuestra generación se
enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna
otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no
cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el
tiempo transcurra seremos más odiados que ninguna otra generación que
haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos
concientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de
la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento global, de la
contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de
la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que
suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado
requerían de soluciones: y verán con igual claridad que fallamos para
actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Tierra. Y nos odiarán
por eso... porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.
* Cristian Frers es
Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social.
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